EDITORIAL | Por Juan Pablo Blanco
Editorial 317: Reactivación del tejido asociativo

14/04/2018

Me sorprende cada vez más la diversidad migratoria que reside en Mallorca. Cualquiera se imaginaría que los efectos de la crisis hubiesen provocado un éxodo masivo a sus países de origen.

Pero no, hoy la inmigración en Baleares está más fuerte que nunca, y cuando me refiero a fuerte, hablo de la reactivación del tejido asociativo después de haber estado en el completo ostracismo durante 8 años, es decir, dos legislaturas.

Siempre lo dije en estas mismas líneas, no entendía la razón de existir de una ineficiente y poco operativa, de la hoy extinta Dirección General de Inmigración en la pasada legislatura de José Ramón Bauzá, que pasó con más pena que gloria.  Si el pasado 5 de abril hubiese hecho una encuesta entre los asistentes al Casal de Inmigrantes, seguramente la mayoría desconocería la existencia de un área del Govern balear que sencillamente nunca operó en la práctica. 

Y esto no es una opinión a favor o en contra de alguna corriente política, al contrario, se trata de recordar que cuando existe una necesidad primordial no se puede suprimir un área social de la noche a la mañana, o en el caso de que esté operativa, lo mínimo es que tenga un ápice de eficacia.

Recordemos que esta Comunidad Autónoma acoge a un 20% de inmigrantes de la población, y en el escalafón Baleares aparece como la tercera comunidad que alberga más población foránea en relación al número total de habitantes. 

No se trata de crear políticas de favorecimiento a los colectivos de afuera, ni mucho menos que alguien suspicaz piense que solicitamos subvenciones o tratos especiales, pues estaríamos entrando en un agravio comparativo de desigualdad con el resto de población española, que desde luego también tiene las mismas prioridades básicas y problemáticas en asuntos de trabajo, viviendas, educación y salud, entre los temas sociales con mayor demanda.

Simplemente por el bien de toda la ciudadanía conviene reforzar el tejido asociativo. Y es que con todas las circunstancias excepcionales que se están viviendo en Europa, hoy más que nunca se hace imprescindible tener interlocutores válidos que representen a un colectivo extranjero de cara a los responsables políticos.

El estado de bienestar consiste en que los ciudadanos conozcan a sus administraciones, y recíprocamente los encargados de elaborar políticas sociales estén enterados de la realidad étnica de un territorio. 

En algunos ayuntamientos de la Isla están reforzando las políticas sociales migratorias y en Participación Ciudadana del Consell de Mallorca se están aplicando iniciativas que fomenten la buena convivencia. No todo lo que los políticos hacen es malo. Como siempre lo he manifestado, no creo en las ideologías, le apuesto a las personas con capacidad de gestión que asuman un cargo de responsabilidad en áreas sociales y por lo menos sepan dónde están parados.

Retomando la iniciativa de la Asociación Cultural Ecuatoriana-Iberoamericana, presidida por Isabel Oviedo, vale resaltar la irrupción de personas de diferentes países con la voluntad de integrarse a la cultura de acogida. En la práctica esto equivale a pedir a gritos- al igual que el resto de la población nativa y peninsular- espacios culturales y deportivos para fomentar las buenas prácticas entre sus comunidades, sin duda esta es una buena señal de integración, no se están solicitando lugares para promover guetos, por el contrario, muchos de los líderes hacen eco de sus representados, quieren aprender el catalán, en el caso de los africanos muestran la voluntad de aprender ambos idiomas.

Esperemos que este tipo de reuniones se sigan presentando, no todos los días o cada mes, pero por lo menos dos o tres veces al año. No es aconsejable que en una comunidad autónoma con un alto índice de población migrada, estos temas de integración sean desatendidos por las autoridades, algunos dirán que a estas alturas será por buscar el voto a un año de las elecciones autonómicas y municipales, a nivel profesional y personal apostaría para que todos los años estuviéramos a 365 días de las elecciones. Chapó por los que sinceramente desde sus cargos políticos se preocupan desinteresadamente por esta temática, esperamos que si siguen en la próxima legislatura mantengan este buen ritmo y, si no están, los que llegan tomen el ejemplo.



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Editorial 316: Declive periodístico

27/03/2018

El próximo 27 de mayo son las elecciones para Presidente y Vicepresidente en Colombia. Y no deja de llamar la atención la forma en que algunos autoproclamados adalides de la comunicación en las redes sociales hacen campañas en favor del candidato de su simpatía política o conveniencia personal. Obviamente no faltan quienes desde que amanece culpan de lo que pasa en el mundo al aspirante que no es de sus afectos.

Estos días leyendo el contenido de las publicaciones que aparecen en mí muro no me cabe la menor duda de que el sentido de la objetividad, imparcialidad y ecuanimidad van en contrasentido de la ética profesional. Algunos dirán que no es de ahora, quizá sea cierto, pero con el fenómeno de las redes es más fácil saber quién es quién y cómo es que la información es manipulada y tergirversada por estos profesionales que van en contracorriente de informaciones veraces y constrastables.

La mejor manera de comprobar los alcances, la pasión, el desenfreno absoluto por atacar o defender una idea, se plasma en las épocas de campañas electorales. Ciertamente en las redes sociales no encuentro grandes diferencias entre algunos periodistas, que por su formación están llamados a ser voceros de conciliación con los ciudadanos de a pie que se dedican a agredir, ofender e insultar a quienes estén en contra de su ideario político. Es complejo admitirlo, pero el grosero léxico, las irrespetuosas formas y las imposiciones de un forista cualquiera no se diferencian en casi nada a las de algunos comunicadores que se ponen a su altura en el momento de abordar un tema de debate. No pretendo generalizar, pues existen valiosos profesionales a los que da gusto leerlos en una red social o en artículo de periódico.

Posiblemente sea un nostálgico de las antiguas generaciones, época en la que nos enseñaban que el periodismo era un oficio y profesión que requería un enorme sentido de responsabilidad a la hora de informar. En aquel entonces estábamos lejos de imaginarnos los avances del mundo de la comunicación y los alcances que hoy en día la tecnología nos ofrece.

Cataluña

En España están a la orden del día varios temas candentes, entre ellos el debate de Cataluña, a partir de ahí algunos responsables y colaboradores de ciertos medios de comunicación incitan al odio con lenguaje provocador e irresponsable. Es cierto que lo que ocurre no deja indiferente a nadie, pero en medio de la zozobra quien está al frente de un micrófono o tiene el privilegio de derrochar tintas de opinión en medios reconocidos son los llamados a guardar las formas y a ganarse el respeto de la audiencia.
El respeto no se gana con palabras soeces en contra de los pro independentistas o españolistas, el verdadero valor de esta profesión se gana confrontando las fuentes para que la opinión pública haga una valoración de los mensajes.

Obviamente en esta profesión tienen que surgir los líderes de opinión informativa de la derecha o la izquierda, en todas las sociedades se da esta tendencia. Sin embargo, hoy por hoy es más fácil encontrar editorialistas que informadores, abundan más los reyes de la información que los peones encargados de elaborar una buena noticia.

Ayer antes de cerrar esta edición me encontraba en Twitter un dantesco pronunciamiento de Jair Domínguez de TV3 de Cataluña en el que textualmente decía que la república no se construía con lazos amarillos y manifiestos, sino con sangre y fuego. Y se podrían citar otros ejemplos de medios que repelían el ataque de Domínguez. En definitiva, guerra de opiniones con ráfagas de mensajes peligrosos que destruyen la esencia social del oficio del periodista.



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Editorial 315: Una inocente sonrisa apagada para siempre

13/03/2018

Cuando se presentan casos inexplicables, le doy vueltas a la mente y confieso que siento vergüenza de pertenecer a la especie humana, ofrezco un millón de excusas ajenas a todos los niños del mundo por las atrocidades de las mentes enfermas de algunos adultos que no merecen compartir el mismo espacio, ni respirar el mismo aire de la gente normal y de bien.

No empujo al odio, por el contrario, me carcome la impotencia. Me da igual la nacionalidad de la culpable de este atroz hecho, o de si la presunta asesina es inmigrante latinoamericana, negra, blanca, aria o china.

¿En qué cambian las cosas?, ¿le devolveremos la vida a Gabriel?, o en el caso de que hubiese sido el o la homicida de determinada etnia, por ejemplo, rubio de ojos azules adinerado y no inmigrante, ¿el dolor de los familiares hubiera sido diferente?

En este momento me da absolutamente igual si la presunta asesina paga su delito en una cárcel de España o de República Dominicana. Lo doloroso y preocupante es el desgarrador sentimiento de desolación de una familia.

Qué asco, qué repugnante, qué oportunismo sacar a relucir más odio en estos momentos. Chambona, trillada y repetitiva frase de “con mis impuestos no mantendré un delincuente extranjero”, es como querer cambiar el mundo en cuestión de segundos.

Vaya espectáculo circense que va en sentido contrario con el respeto hacía el dolor de una familia, incluso hasta los que estamos lejos de este infausto hecho nos afecta en nuestro diario quehacer. ¿Algunos de estos jueces de las redes sociales han escuchado las declaraciones de la madre de Gabriel emplazando a la opinión pública a la no instigación al odio?

Nos rasgamos las vestiduras con la presunta asesina. Impartimos cátedra de valores y convivencia, pero regamos odio por las redes sociales. De cierto modo con estas actitudes hacemos parte de alguna porción de esta podrida sociedad que respira azufre en lugar de oxígeno. Predicamos armonía y amor, pero sembramos fobias a todo nivel.

Hablemos en clave ciudadana, lo reitero, como padre de familia de una niña de la misma edad de Gabriel. La nacionalidad de quien mató al pequeño Gabriel no le va a devolver la vida; más bien es otra excusa para ampliar los tentáculos del odio y el desprecio hacia los demás.

Dejemos que la justicia actúe y respetemos, respetemos de una puñetera vez el dolor de una familia y de madres y padres que impotentes vemos como una ciudadana del mundo desequilibrada acabó con la vida de un inocente.

A los ciudadanos decentes que llegaron a España buscando otros horizontes de vida. Debemos sentir verguenza ajena de haber nacido en el mismo país de un criminal, pero nunca de nuestras raíces.



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Editorial 314 / El único camino: la denuncia

24/02/2018

Por fin, un árbitro valiente y sensible se atreve a denunciar en un acta lo que durante 7 años, Baleares Sin Fronteras Fútbol Club ha vivido en algunos pueblos (no todos) cuando ha ido a jugar.

El buen desarrollo de un partido y el post partido dependen también del entorno externo de los aficionados en las tribunas. No faltan los energúmenos que se siguen filtrando en los campos deportivos cada fin de semana incitando al odio por los árbitros, alimentando el racismo y promoviendo la discordia y la pelea.

De nada sirven las campañas de los valores en el deporte del Consell de Mallorca, el Stop al racismo y xenofobia de la Conselleria de Servicios Sociales y los continuos pronunciamientos de la Federación de Fútbol Balear, si de una vez por todas no se prohíbe la entrada a los violentos a los recintos deportivos.

A las directivas de los equipos no hay que culparlos, no se puede meter en el mismo saco a todos, ni mucho menos manchar el nombre de todo un pueblo por diez impresentables.
Sin embargo, sí que es necesaria la identificación inmediata, el rechazo y repudio público a esos personajes para que no vuelvan a pisar un campo deportivo. No todo se puede quedar en la teoría, en el tablero, en conversaciones de despachos o de bares. Simplemente no. Se debe actuar ante los violentos y los agresores de la palabra que siguen campando a sus anchas en los polideportivos.

Reconocimiento al árbitro David Onetto por no sólo denunciar los insultos a ellos, sino también por atreverse a describir una realidad que muchos de sus compañeros omiten en sus actas, flaco favor le hacen a la erradicación de la violencia en el deporte. Todo hay que contarlo, pero no todos se quieren “mojar” y prefieren pasar por las ramas y de agache para evitar problemas o situaciones incómodas.

Así como hablamos de racismo y xenofobia podríamos hablar de otro tipo de situaciones grotescas e inaceptables que he visto en los campos de fútbol. El o los enganchados de siempre que no les importa armarse un porro cerca de un grupo de niños de corta edad que juegan a escasos metros de ellos. No pretendo ser más papista que el mismo Papa, ni escribir en esta columna los diez mandamientos o imponer clases de moralidad.

Cada quien que haga lo que estime conveniente, pero en el sitio adecuado, menos donde hayan menores de edad, en esa línea, los directivos y responsables de los polideportivos y directivas de los clubes tendrían que ser más enérgicos. No obstante, insisto que sobre los despachos los folios y carteles de campañas están repletas de tinta instando a dar ejemplo, e inculcar valores a la juventud en el deporte, pero en la práctica los buenos ejemplos y la acción brilla por su ausencia.

Sigue siendo preocupante lo que se ve cada fin de semana en los campos deportivos, especialmente en los de fútbol. Sin embargo, la respuesta que más encaja con la actual realidad está ahí, si los derriba no dan ejemplo poco o nada se puede esperar del entorno modesto del deporte, lo podemos observar día a día en el fútbol de elite. Algunos clubes siguen siendo coparticipes directamente de la existencia de las barras bravas que son solamente delincuentes y excluidos sociales que buscan en el deporte una excusa para saciar su odio. Paz en la tumba del ertzaina Inocencio Alonso, que en cumplimiento de su deber- llevaba más de 13 horas seguidas trabajando- al intentar a controlar una de las cargas de los energúmenos violentos sufrió un paro cardiaco. E,P. D

Baleares Sin Fronteras Fútbol Club. 
Siete años, doce nacionalidades, integrándonos a través del deporte.



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Editorial 313: ¡Cuidado con las Cartas de Invitación!

10/02/2018

Un tema delicado para tratar en la edición de marzo de Baleares Sin Fronteras. Me adelantaré un poco en esta editorial. La Carta de Invitación para entrar a España

Ojo, a las personas que desconocen las consecuencias legales que tiene invitar a alguien como turista para que al final se quede en el país. No solo para el invitado, sino incluso, las penalizaciones para el invitante son de extrema gravedad. Eviten problemas, quien venga con Carta de Invitación debe irse a los tres meses, existe la tendencia de creer que no hay controles, pero los está habiendo, y más de lo que nos imaginamos. En definitiva, es mejor evitarse problemas innecesarios.

Es conveniente hacer las cosas al derecho desde un comienzo, en el caso de que la intención sea quedarse en España a trabajar, aunque en estos momentos sea complicado, es recomendable buscar un mecanismo para hacer una oferta de trabajo desde el país de origen o acceder de una forma en la que no se quebrante la Ley de Extranjería, y de paso, como plus añadido, para evitar que al invitante se le abra un expediente sancionador por promover y fomentar el tráfico o inmigración clandestina, que es castigada con cuatro a ocho meses de prisión, según lo tipifica el Código Penal.

Quizá pocos sepan la gravedad de este asunto, por eso mismo en la próxima edición del periódico hablaremos con letrados, e incluso, fuentes de la Policía Nacional para que ahondemos en el compromiso que conlleva hacer una Carta de Invitación, cuya responsabilidad recae sobre la persona que invitó a pasar una temporada en España a un familiar, amigo o conocido.

No se trata de asustar a nadie, simplemente por la experiencia del día a día. Advertirles que estamos recibiendo llamadas a la redacción de nuestro medio de las propias personas que, por desconocimiento, han infringido la ley y ahora están buscando desesperadamente asistencia jurídica de un abogado.

Me cuesta creer y manifiesto abiertamente que estas no son excusas para que alguien justifique su error en el desconocimiento de la Ley. En el momento de ir a la Policía a llevar los requisitos para invitar a alguien que venga de afuera nos informan al detalle.


Y, desde el mismo instante en que firmamos el documento, estamos advertidos como invitantes a lo que nos exponemos en el caso de que nuestro invitado se niegue a abandonar el país a los tres meses de estancia en España.

De igual manera, es un craso error creer que nadie irá a buscar a nuestro invitado en el caso de que se quede en el país. Existen múltiples controles y cruce de información entre los Cuerpos de Seguridad y la Administración para saber quiénes se han ido, o en su defecto, identificar a las personas que han quebrantado la Ley de Extranjería.

Lectores de este periódico nos han llamado para comentarnos que los propios agentes de la Policía Nacional se han presentado en sus viviendas para comprobar la presencia de ese invitado que ha decidido permanecer en España después de los noventa días. Ellos- los propios invitantes- han tenido que comenzar unos dispendiosos trámites legales para hacerle frente a las multas y argumentos para explicar por qué el turista decidió hacer caso omiso a la Ley.

Simplemente la reflexión es que la exención del visado a los colombianos y peruanos y demás ciudadanos de otros países latinoamericanos que no necesitan este documento para entrar a la UE, no exime de cumplir con la obligación del retorno obligatorio como lo remarca la Ley. ¡No permitamos que los problemas toquen a la puerta de nuestra casa!



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Editorial 312: Hasta para morirse hay que ser previsivos

26/01/2018

En la edición pasada de Baleares Sin Fronteras publicábamos la noticia sobre el fallecimiento de una dominicana cuyo cuerpo no había podido ser repatriado a su país de origen. El problema se centraba en que sus familiares no tenían cómo pagar el traslado del cadáver desde España hasta la República Dominicana.


Y es que por exprofeso deseo de la familia solicitaron a las autoridades de ese país que el cuerpo de Esmeralda García fuera trasladado desde Palma de Mallorca hasta Santo Domingo. Sin embargo solo se pudo concretar hasta ayer miércoles 25 de enero. La gestión del gobierno dominicano, la buena voluntad de los integrantes de la Asociación de Dominicanos Juan Pablo Duarte, la ayuda de su única amiga Belkis y un grupo de ciudadanos que aportaron dinero permitió que la familia en la República Dominicana le diera el último adiós a una madre de familia y a una hija que había emigrado a Europa hace una década en busca de una mejor vida.


La reflexión se centra en que los migrantes debemos concienciarnos sobre la importancia de hacernos un seguro de repatriación, en el caso de que la voluntad fuese que después de muertos nuestros restos mortales reposen en los países de origen. Puede sonar muy fuerte pero es la cruda y cruel realidad.


El traslado de un cadáver a otro país no solamente implica esa acción específica como tal, sino que conlleva una serie de complejos trámites burocráticos que en ocasiones se convierten en un serio dolor de cabeza para los allegados y los propios familiares.


Recuerdo muy bien los artículos que hemos publicado recomendando a la gente hacerse un seguro de repatriación en este hipotético caso, esto con el fin de evitar males mayores y no sumar otro dolor más a los familiares y a los amigos que en esos momentos lamentan la pérdida de un ser querido.
Es cierto que los gobiernos de turno en la mayoría de veces se olvidan de los ciudadanos que emigraron. Su incapacidad de gestión no les permite afrontar los problemas internos, menos les importa ni les interesa lo que les suceda a sus connacionales que están lejos.


Desde que emigré hace 20 años de mi natal Colombia estoy convencido de que no hay políticas sociales para los ciudadanos que se van a otro país, a pesar de que ese amplio núcleo de población migrada sea un motor de desarrollo social y económico gracias a sus giros y remesas.


Pero también hay que ser conscientes. No nos podemos escudar siempre en la negligencia de los gobiernos, somos nosotros mismos los que debemos estar preparados incluso hasta para la muerte. Es la realidad en vida de quién algún día decidió marcharse de su país.


Por lo tanto, es aconsejable no dejar todo para última hora, observamos casos como los de Esmeralda, que repercuten negativamente en la angustia de una familia que carece de los cinco mil euros para el traslado del cuerpo. Afortunadamente tenían una verdadera amiga que se encargó de mover todo el tinglado para que sus seres queridos le dieran el último adiós en República Dominicana.


Un seguro de repatriación anual no excede más de 25 €, y con este pago le quitamos un peso de encima a los nuestros en el país de origen, y de paso también evitamos incomodidades extremas a quienes se quedan aún como huéspedes transitorios en este mundo terrenal.


Finalmente agradeceremos el reconocimiento que nos hacen desde la Asociación de Dominicanos Juan Pablo Duarte. Simplemente decirles que como medio de comunicación es nuestra obligación hacer la divulgación de una noticia que nos afecta a todos. Los que decidimos emigrar por el motivo que fuese nos une algo en común y en ese sentido apelamos a la típica frase, “la unión siempre ha hecho la fuerza”.



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Editorial 311: El cuerpo de Esmeralda en un congelador desde el 6 de diciembre

13/01/2018

Desde el 6 de diciembre el cuerpo sin vida de una ciudadana dominicana está en un congelador del Tanatorio Son Valentí de Palma de Mallorca. Esmeralda García, 40 años, no tenía familia en este país, murió de una enfermedad al hígado. En este momento con la ayuda de la única amiga que tenía en la Isla y el apoyo de representantes de una asociación de dominicanos se hacen ingentes esfuerzos para que su cuerpo sea repatriado a su país de origen a donde la esperan sus hijos y su madre para darle el último adiós.


Infortunadamente la fallecida no contaba con un seguro de repatriación, sus familiares en República Dominicana se niegan a que el cuerpo sea cremado, simplemente, la voluntad es que sus restos sean enterrados en ese país.


A este doloroso suceso se suma la falta de recursos económicos de la familia para repatriar el cadáver. El traslado del cuerpo cuesta 5.500 euros. Berkis, amiga de Esmeralda ha golpeado varias puertas: las consulares en Valencia y Mallorca y la de conocidos y amigos que ya han reunido dos mil euros para lograr el propósito.


Sin embargo, no ha sido posible que el Ministerio de Relaciones Exteriores en República Dominicana agilice el trámite del traslado del cuerpo, a pesar de un mensaje en las redes de una alta funcionaria de cancillería anunciando que todo estaba solucionado.


Lo cierto es que desde el consulado de Valencia poco se puede hacer ya que depende de cancillería. El de Mallorca es un consulado honorario que tampoco puede aportar mayores soluciones.


A los pocos años de haber emigrado de mi país, no me cabe duda que de las cosas que más me ha impactado es el descuido, la indiferencia y la despreocupación de los gobiernos para con sus conciudadanos que algún día decidieron buscar mejores oportunidades de vida en otras tierras.


A los políticos les da igual todo. En estos veinte años - en 1997 emigré - he entrevistado a embajadores charlatanes y demagogos, no todos, pero si una mayoría que van cuatro años a un país a vacacionar y hacer relaciones públicas, pero de trabajo u obras por su gente nada de nada. Muy pocos son los responsables de misiones diplomáticas que sientan y vivan el dolor de sus ciudadanos, e incluso, algunos importan el clasismo que predomina en Latinoamérica y establecen unas barreras sociales infranqueables con sus propios representados, incluso hasta en el momento de dirigirse a ellos esa distancia es notoria.


El caso de la ciudadana Esmeralda es uno de miles de ejemplos de insensibilidad e insolidaridad de un gobierno. Los propios medios de comunicación de la República Dominicana arrecian en críticas contra el presidente, Danilo Medina.
Pero si ahondamos más en el asunto, lo propio ya ha sucedido con ciudadanos fallecidos en España, por citar solo este país, a los que sus países de origen les ha dado la espalda.


No sobra recordar, que quienes emigraron en su día a otros lugares también siguen siendo parte activa del desarrollo y progreso social y económico de sus países de origen, ya que gracias a los envíos de giros y remesas de dinero de millones de euros y dólares del día a día, también se pueden pagar los sueldos de esos embajadores, cancilleres, congresistas y presidentes. En el caso de Esmeralda y de otros millones más de ciudadanos, cabe aclarar que no es un favor, es una obligación de velar y servir por los derechos de sus conciudadanos, así sea después de muertos.



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Editorial 310: Potenciales delincuentes por carencia de valores

23/12/2017

Hace dos semanas leía una noticia sobre un apuñalamiento en la vecina localidad de Felanitx, Mallorca. Un asesino en potencia- de otra forma no se le puede llamar- le asestaba siete puñaladas a un hombre de 50 años que le estaba increpando en plena calle por dejar mal estacionada su bicicleta.
No es para menos la indignación general, no sólo por el intento de homicidio, sino por la edad del autor de los hechos. Con tan solo 17 años, un adolescente con amplio historial delictivo se campa a sus anchas por las calles de la Isla.



Y la pregunta siempre es la misma…¿Y qué hacemos si se trata de un menor de edad?, un adolescente carente de valores, de educación y de formación de hogar es capaz de perpetrar auténticas masacres.
Desde otro contexto podríamos tirar de hemeroteca para mirar los luctuosos acontecimientos en escuelas de Estados Unidos causadas por jóvenes provenientes de familias desestructuradas.



Y es difícil exigirle valores a las nuevas generaciones si no se fundamentan desde casa, y máxime cuando los padres hacen caso omiso de aplicar a sus hijos los correctivos en el proceso formativo, simplemente nunca estuvieron preparados para dar ejemplo, y quizá nunca fueron capaces de enderezar el camino delincuencial copiado por las generaciones que les están sucediendo en este momento.



Si nos remitiéramos a las cifras no sería descabellado afirmar que los niveles delincuenciales juveniles van subiendo año tras año. Es un fenómeno que no da tregua, un momento de la historia en el que el desarrollo de las redes sociales y el avance de la tecnología influye negativamente en gran parte de la población juvenil, además del desapego al núcleo familiar y el culto a un sistema de producción exacerbado, sin medir las consecuencias ocasionadas por la ausencia de valores en el entorno de la familia.



Lo del jovencito de Felanitx es apenas un ejemplo de los miles de potenciales de delincuentes que se están formando en las sociedades de hoy. No siempre se trata de culpar a los políticos de las desgracias de la ciudadanía, pero sí que es evidente que en el caso de esta Comunidad Autónoma falta aplicar políticas sociales de integración y seguimiento a los jóvenes con problemas provenientes de entornos conflictivos.



En las redes sociales observamos como los políticos de una y otra corriente se pelean por cosas banales, se preocupan más por los problemas que suceden en otras comunidades autónomas, escriben muy bien y defienden con uñas y dientes sus argumentos; sin embargo, a la hora de preocuparse por arreglar su casa no son tan eficientes como sí lo son al momento de generar un debate insulso en una red social.



Cerramos bien el 2017



En otro orden de cosas agradecemos a los lectores y anunciantes el apoyo recibido en este 2017, despedimos otro año más con la satisfacción del deber cumplido, a pesar del desaforado avance de las redes sociales, Baleares Sin Fronteras aún tiene un espacio desde hace catorce años en sus hogares.
La gente nos hace notar su preocupación, especialmente cuando retrasamos uno o dos días la salida a la calle por motivos comerciales o cubrimientos noticiosos de importancia. sin duda, es buena señal. También, enaltecemos la campaña del equipo de fútbol que representa al periódico, un plantel de trece nacionalidades, cuyo lema es la integración, que por primera vez en la historia del balompié aficionado de España salió campeón de un torneo federado y ahora compite en la primera regional de la Federación Balear.


Balance positivo para el periódico y nuestro equipo.
Cerramos bien el año, ¡gracias a todos!.



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Editorial 309: Condena enérgica a la brutal agresión a un árbitro

08/12/2017

A comienzos de esta semana nos sorprendíamos con una noticia que daba cuenta de la agresión a un árbitro no federado en el campo del fútbol del Rotlet Molinar, en el término municipal de Palma, donde todos los domingos se juega la Liga Boliviana de Fútbol.
La noticia se hizo viral y la condena fue generalizada, especialmente cuando leíamos que un grupo de energúmenos perseguía al juez, quien después de recibir un empujón y un puñetazo en el rostro por parte de un jugador, buscaba refugio en una caseta hasta la providencial llegada de la policía y el personal sanitario de una ambulancia que le prestó asistencia médica.


Las voces de rechazo de este vil acto no se hicieron esperar, por supuesto, quien escribe esta columna no ahorró palabras de reproche para tan dantesco episodio, no solamente por lo miserable que resultaba una acción de estas características, sino también por la mala imagen de un colectivo, en este caso, el boliviano que es protagonista directo a tenor del enunciado de la noticia.


Y me refiero al colectivo, porque desgraciadamente en los tradicionales medios esto no suele presentarse como un caso aislado, por el contrario, de la forma en que se redactó esta noticia pareciese que se tratará de un grupo de salvajes bolivianos cazando a un animal de presa. Cualquiera dibujaría en su mente a un pobre hombre entrado en pánico huyendo despavorido del ataque inmisericorde de una multitud enardecida; sin embargo no fue así, los testimonios fiables que recogió este periódico admitieron y repudiaron la innegable agresión de la que fue víctima el encargado de pitar el partido, pero negaron la persecución de varios familiares de los jugadores al árbitro que supuestamente corría despavorido a las zonas de vestuarios.


Desde estas páginas condenamos enérgicamente la violencia y la intolerancia, nada justifica ni excusa a alguien de este ruin comportamiento. Una decisión arbitral por muy equivocada que sea no otorga inmunidad para arremeter a golpes o usar la fuerza bruta en contra de nadie, los arrepentimientos muchas veces son tardíos y en un arranque de ira se puede arruinar para siempre la vida de un agredido, o incluso, la del propio agresor.
En estas líneas siempre he sido un fiel defensor del aporte en positivo a la sociedad de acogida de los que emigran desde sus países para buscar una mejor vida. Han corrido ríos de tinta en este periódico destacando el trabajo de decenas de temas positivos.


Sin embargo, también es cierto que hay casos aislados como el mencionado que no deja para nada bien parada a la inmigración, sin profundizar en el último torneo de selecciones en el Polideportivo de Son Oliva a mitad de este año en el que también hubo grescas entre jugadores de un mismo país y confrontaciones entre otros de distintas nacionalidades, agresiones verbales a los árbitros, e insultos a diestra y siniestra entre los aficionados de diferentes países.


Y lo peor es que a veces pretendemos ir de pobrecitos por la vida acusando de racista y xenófobo a quien nos reprocha un mal comportamiento, pero somos nosotros mismos los que estamos cavando nuestra propia fosa a la infelicidad con ese tipo de espectáculos en público.


Algunos dirán que también debemos mirar lo que ocurre aquí, recuérdese de la agresión a un árbitro en un partido en Llucmajor el año pasado o la pelea masiva entre padres de familias en un partido de fútbol infantil en Alaró.


De todas maneras, insisto en lo dicho en otras ediciones, cuando una noticia gira en torno a un delito o un comportamiento deleznable cometido por alguien con otro acento u otro color de piel, los ánimos se exacerban en los foros de opinión o en las redes sociales, e incluso, algunos redactores tienen la tendencia de impactar más a sus lectores magnificando y exagerando este tipo de noticias, no es victimismo, es la realidad del día a día.



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Editorial 308: Eduquemos al niño de hoy para no castigar al adulto del mañana

22/11/2017

Los modelos de sociedades avanzadas o atrasadas depende de factores educativos y culturales para que las generaciones jóvenes sean iguales o mejores a las que se van extinguiendo por la propia ley de la vida. Lo ideal es proyectar un buen ejemplo a la cantera como diríamos en términos deportivos. Entre más nos esforcemos en dejar una herencia educativa con buenos principios y valores, mejor será la respuesta de los adultos del mañana, pues ellos serán los encargados de llevar los hilos de una sociedad.

Sin embargo, de suceder lo contrario, los augurios no serán halagüeños y las consecuencias se revierten en sociedades atrasadas y carentes de material humano para sacar adelante cualquier proyecto: El pasado 20 de noviembre se celebró el Día Universal de la Infancia. No deja de ser una fecha que no puede pasar desapercibida para reflexionar sobre varios puntos. El primero de ellos apunta al mal ejemplo que en algunas familias se les proyecta a los más pequeños sin pensar en el presente y futuro que les espera.

Muchas veces me he hecho varias preguntas al observar el paisaje humano con el que nos encontramos a diario: ¿Con qué autoridad les puedo exigir a mis hijos que sean personas de bien si el ejemplo que les doy no corresponde a un modelo de vida decente, de buena convivencia y de respeto por los demás?. ¿Cómo pretendo que mis hijos destaquen en valores y sean apreciados en una sociedad si en su niñez vieron a un padre o madre que nunca fueron tolerantes con nadie, no respetaron los derechos del prójimo y siempre destacaron por su agresividad verbal o física?.

Cuando asisto a los campos de fútbol dada mi relación con este deporte y escucho a los padres insultar a los árbitros o a las aficiones rivales, me pregunto ¿cómo pretenden que sus hijos lleguen a ser unas personas íntegras en todo el sentido de la palabra que debe abarcar un deportista?.

Incluso también he asistido atónito a agresiones verbales con tintes xenófobos y racistas en polideportivos de algunos pueblos de Mallorca o barriadas de Palma. Los protagonistas, incluso abuelos delante de sus nietos o padres enfrente de sus hijos profiriendo desde una tribuna insultos a un jugador o un aficionado rival por su condición étnica y del país de procedencia.

¿Con qué autoridad moral estos adultos pueden corregir a los chavales cuando son ellos los primeros en vulnerar los códigos de buena conducta?. Con este último ejemplo espero no herir sensibilidades de masas, también soy consciente de que no se puede generalizar, existen casos aislados, pero los he visto y no voy a omitir mencionarlos, le sucedió recientemente a una aficionada nuestra que recibió insultos de grueso calibre en un polideportivo de un municipio que no mencionaré, sería ponerle un rotulo negativo a la directiva y a gran parte de la afición del equipo por culpa de unos desadaptadis, en esa línea de responsabilidad creo que no pueden pagar justos por pecadores.

Cómo le exijo respeto a un hijo por mí y por los demás cuando en el día a día lo estoy maltratando, e incluso, estoy haciendo abuso de mi autoridad de padre como lo que observé en días pasados en la calle Metge José Darder en Palma. Un padre de entre unos 25 y 30 años le daba puñetazos por la espalda a su hijo de 5 o 6 años por motivos insignificantes que me explicaba en el momento en quie fui a recriminarle su equivocada, reprochable y cobarde actitud.

Los adultos nos quejamos de los alcances que la ley hoy en día otorga a los hijos que denuncian agresiones o malos tratos. Sin embargo, no me cabe duda que es un factor condicionado por la educación que le hemos brindado. Estas últimas líneas dedicadas a la expresión del rostro de una niña de ocho años cuando le decían que al siguiente sería el entierro de su progenitora, que decidió despedirse de este mundo repentinamente sin ningún tipo de explicación. Mi sentido pésame a esa familia que por respeto no mencionaré sus nombres. Compartir esta noticia:    




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