
| Si lo estafan no vacile en denunciar por la vía oficial (23/08/2010) |
Por estos días, en Internet está circulando un mensaje masivo en el cual se pone en entredicho la honradez de un empresario de conciertos de Mallorca, a quien tachan literalmente de “estafador”, incluso con el agravante de haber engañado a propietarios o responsables de discotecas que no residen en las Islas en asuntos de contratación de artistas. Concretamente, se explica claramente que los alcances de esta persona no han tenido límite.
Cuando observo estos mensajes no me queda más que lamentar seriamente que este tipo de situaciones sigan ocurriendo, y lo peor, que estas denuncias se queden en correos electrónicos y en comentarios de la calle y nada más.
No es la primera ni la última vez que las redes sociales o un simple e-mail sean el escaparate perfecto para hacer una radiografía de una anomalía sea cual sea. El Facebook, por citar un ejemplo, se ha convertido en el escenario ideal bien para cuestionar la honra de alguien con el efecto multiplicador que esto conlleva. Sin embargo, no sobra recomendar que no es la mejor forma de poner en la palestra una situación, ya que el acusador podría convertirse en acusado ante la Ley por delitos por difamación o calumnia, por eso, es muy aconsejable ir con pies de plomo cuando se vaya a publicar algo en una red pública de opinión.
En este caso, según testimonios recabados los correos que circulan no están alejados de la realidad. Lo que se dice y los precedentes que pesan sobre este llamado promotor artístico no son los mejores, sin embargo, también hay que ser consciente que a nadie se le puede condenar o culpar sin que haya una sentencia de un juez. Es decir, la presunción de inocencia siempre debe estar a la orden del día.
Pero lo más incomprensible de toda esta situación es que no deja de sorprender que aún existan incautos que sigan cayendo en la trampa de este tipo de personas poco fiables, y con mayor razón, si ya se tienen pésimos antecedentes en el mundo de la noche.
Son muchas las personas que cada vez se suman al comentario de que cada vez que este joven trae un artista a Mallorca, después del concierto se suelen escuchar quejas, reclamos, reproches, gestos de inconformidad y un largo etcétera en clave negativa. Por eso, merece la pena preguntarse de quién es la culpa. ¿De esta persona ya conocida por sus incumplimientos a la hora de organizar conciertos o ejercer como intermediario de artistas?, o ¿de los ingenuos que tropiezan siempre con la misma piedra?.
A pesar de la crisis y de los resultados nada rentables de los conciertos, Mallorca se está convirtiendo en un fortín para empresarios artísticos locales y de afuera de la Isla. Podría parecer que sobrara esta recomendación pero ante las circunstancias y el cúmulo de quejas que recibimos en la sede de nuestro periódico, no sobra sugerirle a la gente interesada en asistir a un concierto comprobar el nombre del organizador y la confirmación real sobre la realización del evento.
Parece mentira, pero hay conciertos que se han aplazado y a estas alturas a los compradores de las entradas no les han devuelto el dinero ni les han dado ninguna opción. Esta semana, una joven representando a varios amigos nos llamaba a denunciar sobre el aplazamiento del concierto de la Ghetto que estaba previsto para hace unos meses atrás. Este es el momento que no sabe a quién solicitarle el reembolso de sus 40 euros que pagó por la entrada.
Visto lo visto, es primordial que cuando usted- especialmente para los jóvenes- vaya a comprar una entrada para un concierto lea en la boleta y en el cartel el dato sobre el organizador del mismo, esto para saber a dónde acudir en caso de incumplimiento o cancelación. Si cree que ha sido víctima de estafa o de casos extremos de engaños, no lo dude: Interponga una denuncia y haga valer sus derechos. No sin antes aclarar que en Mallorca existen empresarios de buena fe, en su mayoría, que le cumplen a la gente y tienen una buena reputación y gozan de un gran prestigio. Por unos pocos que actúan de mala fe no pueden pagar todos.
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| ¿Conocemos la realidad de donde vivimos? (11/08/2010) |
¿Sabe usted cómo se llama la alcaldesa de Palma?, ¿quién es el Presidente de la Comunidad Autónoma en la que vivimos?, Cuántos municipios tiene la Isla en la que usted vive?, o ¿Qué es la Diada de Mallorca y en qué mes se celebra?.
En apariencia serían preguntas fáciles de contestar, sin embargo, hay que reconocer que serían muchos los inmigrantes de diferentes nacionalidades que no pasarían este pequeño test. Este ejemplo lo traigo a colación a raíz de la repercusión que ha tenido entre nuestros lectores el tema de portada de la edición pasada en la que se publicó el cuestionario de un juez de Getafe que para darle la nacionalidad a un extranjero le exigía responder algunas preguntas, que incluso, no todos los españoles estarían dispuestos a contestarlas.
Los comentarios callejeros fueron alarmantes después de leer el titular de portada “se extenderán por el resto de España”. Personalmente no creo que haya que poner más trabas a alguna persona para obtener la nacionalidad, suficiente tenemos ya con los tres o más años de espera y la cantidad de documentos que hay que poner sobre la mesa para obtenerla. Y ni que decir de los juzgados de Inca que tras llegar a la situación de conceder citas para dentro de cinco años optaron por el sistema de recibir dos días a la semana las nacionalidades, dando prioridad a la gente con cita, y permitiendo a aquellos que no tienen cita iniciar el expediente de nacionalidad si falta alguno de los citados.
Igualmente a una persona que haya demostrado un comportamiento cívico ejemplar durante el tiempo exigido y este poniendo su grano de arena con su trabajo en aras del desarrollo económico y social de la tierra que lo ha recibido se le debe conceder la nacionalidad.
De todas maneras, lo que ha sucedido en Getafe le puede servir como ejemplo a algunas personas- no todas- de diferentes nacionalidades que se dedican a vivir su propia vida y se olvidan de que existe una realidad de la que ellas son participes directos. Por eso, tampoco es bueno dejar de leer prensa y “empaparse” de por lo menos lo más relevante de lo que sucede a nuestro alrededor.
Sin querer entrar en generalizaciones ni mucho menos ya que no se trata de herir susceptibilidades, hay que admitir que hay personas de afuera que ni siquiera saben el nombre de la alcaldesa de Palma, o cuál es el sistema de gobierno de España. A algunos se excusan en que no les queda tiempo y a otros parecería importarles poco.
Incluso, a quien escribe le han contestado literalmente: “y a mí de que me sirve eso”. L e respondo que algún día le pueda ser útil, incluso, para acceder a la nacionalidad se debe estar informado de lo que ocurre en el día a día.
En este sentido, creo que las asociaciones de inmigrantes deberían comenzar por promover cursos pedagógicos para enseñar a sus asociados temas de cultura general y de actualidad. Soy uno de los defensores de estas organizaciones, a unas las conocemos desde hace siete años y hemos sido testigos de un proceso arduo con resultados favorables, a pesar de los recursos limitados con los que cuentan la mayoría de ellas.
Desde este periódico, también nos sentimos responsables del cambio que se tiene que presentar. Por eso, sin renunciar a nuestra temática de inmigración, estamos convencidos de la utilidad de hablar en clave de ciudadanía, será útil para todos nosotros.
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