Que gobiernen los más cualificados

24/05/2015

Cuando muchos de ustedes lean estas líneas seguramente ya estaremos hablando con nombre propio de triunfadores y derrotados en las elecciones de este 24 de mayo, sin duda, marcadas por la irrupción de dos nuevos partidos políticos como Podemos y Ciudadanos, que muy seguramente tendrán representación- dependiendo de cómo se den los pactos para la conformación del Parlament Balear, el Govern, los Consells Insulares  y algunos de los Ayuntamientos no exonerados de alianzas.

Claramente existen dos vías, en este sentido, no se necesita ser un experto en lides políticas para aventurarse a afirmar que  el Partido Popular en caso de repetir legislatura sería merced a un pacto con Ciudadanos, debido a la intención de voto en las encuestas que nunca le han dado una victoria con mayoría absoluta, tal y como sí ocurriera hace cuatro años.  

El otro camino apunta a un pacto de varias formaciones políticas entre las que emergería la figura de Podemos, que si no se tuercen los vaticinios de sondeos de voto, tendría la llave de gobernabilidad para el PSOE sin descartar a Mes, Guanyem.

En esto de la política cualquier cosa puede ocurrir, e incluso, no se descarta que las encuestas pierdan total credibilidad en el momento de la verdad, especialmente por la gran cantidad de abstencionistas o indecisos que a última hora deciden depositar su voto de confianza a determinado partido político.

Desde que se inició la campaña electoral, este periódico quincenal gratuito con temática de inmigración, que se edita interrumpidamente desde hace doce años, le ha dado espacio a los representantes políticos de diferentes filiaciones para que expongan sus hipotéticos programas de gobierno a nivel autonómico y municipal. Si bien es cierto, a nivel municipal, nos hemos centrado en Palma, también han tenido la oportunidad de contar sus proyectos políticos los candidatos que nos han llamado de los diferentes municipios de Mallorca.

Con esta, ya es la cuarta legislatura que vivimos de cerca unas elecciones, esta vez los inmigrantes –muchos de ellos con nacionalidad o con residencia de cinco años- votarán por primera vez en unas autonómicas o municipales.

Ya no somos convidados de piedra, como lo decía en el anterior editorial, la inmensa mayoría- todos los días me muevo en el entorno- no es indiferente a los problemas sociales, y por qué no decirlo, les hace ilusión ser parte activa de una democracia no solamente como votantes sino integrando las listas de diversas corrientes políticas como está sucediendo en esta campaña electoral.

A diferencia de años anteriores ya no se puede decir que somos simplemente los inmigrantes o los llegados a la tierra de acogida, sino que con el tiempo nos hemos ido integrando con sus pros y sus contras a la cultura de las Islas. Por ende, ya es hora de que hablemos en clave de ciudadanía sin ningún tipo de distinciones y favorecimientos como muchas veces se ha calificado a la inmigración.

A casi todos los políticos, sean del partido que sean, les he escuchado la frase de que todos somos ciudadanos  con derechos y obligaciones. Desde este periódico les pedimos a los líderes de quienes ostenten el poder durante los próximos cuatro años, hacer el esfuerzo de rodearse  de personas cualificadas para el cargo que les vayan a designar. Es importante que la persona que ocupe un puesto de relevancia esté a la altura de las circunstancias y nunca estar distante del ciudadano que representa o proyectar la imagen de figura decorativa.

Es hora de que los altos cargos públicos pierdan el temor de discrepar con sus jefes políticos y hagan valer el puesto para los que fueron nombrados. No debería alguien estar cuatro años  aferrado a un sillón, chupando del bote y desangrando las arcas públicas, a nivel personal y profesional confieso que siento vergüenza ajena.

En estas tres legislaturas he conocido políticos y políticas de diferentes ideologías, pero lo más importante, comprometidas con el cargo para los que fueron nombrados y cercanos a los ciudadanos. Para esto último no se necesita presupuesto, lo que se requiere es una gran dosis de voluntad y ganas de trabajar por el bienestar común.

Que gane el mejor, y sobretodo, que gobierne el mejor, o los mejores en muy seguros casos de pactos.  Necesitamos recuperar la confianza perdida por el descredito general que se proyecta hasta el día de hoy. 

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