Señores políticos, piensen en España, en sus ciudadanos, en el bien común, y dejen de mirarse el ombligo y pensar en ustedes mismos

24/05/2015

Cuando este periódico circule seguramente ya se conocerán los resultados electorales y los ciudadanos sabremos quienes llevarán las riendas en los próximos cuatro años, salvo que ocurra un periodo de tiempo de pactos que nos mantengan en vilo los encargados de repartirse el poder en las diferentes administraciones. 

Tras muchos años de bipartidismo del PP y el PSOE, se ha pasado a un mapa político mucho más fragmentado. El motivo de que esto ocurra ha sido la irrupción de dos nuevos partidos con mucho tirón entre los votantes, ya que de alguna manera estábamos hartos del modo de gobernar y de mentir de los dos grandes partidos, y ese descontento se está palpando por fin en el electorado, al que afortunadamente se le han dado otras opciones políticas a las que recurrir.

Del PP y del PSOE poco nuevo se puede decir, aunque ahora, de repente, parece que quieren hacer todo aquello que podrían haber hecho en los últimos 30 años y no hicieron. El motivo de que ahora se preocupen por la corrupción o por los desahucios (por poner dos ejemplos) es que le aprietan desde atrás nuevas fuerzas políticas que, de momento, no le deben nada a nadie y pueden hablar y ofrecer sin tapujos, ya veremos cuál es la realidad después, pero al menos habrá que darles el beneficio de la duda.

Estas dos nuevas fuerzas políticas son Ciudadanos y Podemos, que han irrumpido en el panorama político con tanta fuerza que por poco están en los umbrales de voto de los dos grandes partidos tradicionales.

La aparición de estos partidos ha traído frescor al debate político. Incluso ha generado la necesidad de pactar y dialogar, lo cual es lo que hace sana una democracia. Los Gobiernos de mayorías absolutas, si bien generan una estabilidad al Partido del Gobierno, no dejan de ser mayorías que permiten a un partido hacer lo que le apetezca sin necesidad de contar con los demás.

No tenemos que irnos muy lejos, solo acercarnos a Andalucía donde acaban de pasar las elecciones autonómicas y nos encontramos con un parlamento fraccionado en cuatro grandes bloques. Susana Diaz, vencedora de las elecciones y del PSOE, no es capaz de formar gobierno, y la única manera que tiene es buscando el apoyo o la abstención de otras fuerzas políticas como Podemos o Ciudadanos, y para intentar conseguir este acuerdo nos estamos encontrando con discursos políticos generosos como nunca los habíamos visto.

La necesidad de pactos y de acuerdos va a ser la tónica dominante una vez que pasen las diferentes elecciones, y el problema es que la tradicional clase política no está acostumbrada a esto. Van a tener que hacer un gran esfuerzo de humildad para poder establecer gobiernos estables y duraderos, y creo que los grandes beneficiados de todo esto deberían ser los ciudadanos.

Estos días atrás estoy escuchando algunas proposiciones desde PP y PSOE sobre la posibilidad de instaurar en España la doble vuelta electoral, es decir que una vez sean las primeras elecciones se haga un segundo día de votación para elegir entre los dos más votados de la primera vuelta. No es más que una propuesta para intentar mantener el monopolio entre los dos partidos que hasta ahora eran hegemónicos, y a mi modo de ver una vergüenza cuando se lleva pidiendo desde los partidos minoritarios un cambio en la Ley Electoral por considerar que beneficia a los partidos mayoritarios.

Lo que tienen que hacer los políticos, en vez de estar pensando en cómo mantener sus cuotas de poder adquiridas, es escuchar  a los ciudadanos, y cuando por fin de las urnas sale un mensaje claro y evidente de los ciudadanos, que les decimos a los políticos que queremos que dialoguen, que hagan caso y dialoguen, no le tengan miedo a las palabras al acuerdo, a la concesión a la empatía.

Ejemplos

En países como Suecia o Dinamarca los parlamentos son fraccionados y se ven obligados a pactar, y parece que no les va tan mal, o eso dicen.

Señores y señoras del ámbito de la política, piensen en España, en sus ciudadanos, en el bien común, y dejen de mirarse el ombligo y pensar en ustedes mismos, en sus cuotas de poder y en todos los privilegios que tienen adquiridos, hagan de la política una herramienta para el bien común. Y piensen que la palabra y el debate son política y democracia. No se asusten si dejan de tener el poder y el control absoluto… por el bien de todos!

No es descabellado pensar en que PP y PSOE aúnen fuerzas para mantener su cuota de poder y seguir compartiendo el pastel a su antojo. Esto sería patético y seguramente la muerte total del PSOE y no sé si la del PP. Sería muy surrealista ver como los dos grandes enemigos se juntan para evitar al enemigo común, el pueblo.

 

Fdo. Igor Valiente    

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