Fiebre examinadora en el nuevo proceso de nacionalidades

24/07/2015

Margarita Palos Nadal, abogado, colegiado 1242 del ICAIB

           

            El “ DELE “ el  “ CCSE “ y el “ SICELE “ no son claves secretas, aunque pudieran serlo. Después de la publicación el pasado día 14 en el Boletín Oficial del Estado de diversas medidas de carácter administrativo podemos afirmar que a partir del quince de octubre de dos mil quince (salvo que se posponga), los extranjeros que vayan adquirir la nacionalidad española se examinarán y abonarán una tasa de cien euros, mediante un sistema similar a las tasas que se abonan para la tramitación de los expedientes en las Oficinas de Extranjería.

 

            La Ley necesita un reglamento para desarrollarse y si queda como está en el proyecto, no deben temer al “ DELE “ los naturales de  Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.  Los nacionales de estos países no se examinarán  para la obtención del aprueba de Nivel A 2 de lengua española. Los demás extranjeros que aspiren a la nacionalidad española deberán examinarse en el Instituto Cervantes o en sus centros reconocidos. Los menores de 18 años y las personas con capacidad modificada judicialmente estarán exentos de dichas pruebas.

 

            Ahora bien, todos deberán realizar las pruebas “CCSE“ siglas de  conocimientos constitucionales y socioculturales de España. El aprendizaje versará sobre la Constitución española de 1978 y la realidad social y cultural españolas.

 

            Esta fiebre examinadora con “DELE” y “CCSE”, que como veremos más adelante, no termina aquí, se comprende  si vemos como en algunos registros civiles de este país se hacían preguntas a los extranjeros que dudo que algunos de los españoles puedan contestar. De esta manera se unifica el criterio y se pretende igualar a todos los que accedan al procedimiento de nacionalidad. Por ejemplo en algún registro catalán se solicitaba el nombre de los Reyes Godos, fecha de nacimiento de Viriato, se cuestionaba sobre la Declaración de la Renta, sobre la Seguridad Social, sobre el número de Comunidades Autónomas del Estado español y sus capitales, sobre el 14 de la Constitución, que se celebra el 11 de septiembre o el nombre de tres platos típicos españoles.

 

            ¿El “ DELE “ y el CCSE “ serán garantía de integración social?. Mi opinión es que en absoluto, aunque puede ser el comienzo para algunos. Los conocimientos intelectuales, necesarios por otra parte, no garantizan ni la calidad humana de la persona ni la paz social y para muestra algunos dolorosos y terribles acontecimientos internacionales. Lo único que garantizaremos es que las personas puedan comunicarse mejor con la sociedad en la que se insertan y tengan conocimientos del funcionamiento de la misma y de sus principales valores. Desde este punto de vista un buen conocimiento de la lengua beneficia al que la adquiere porque puede incluso defender mejor sus derechos en la sociedad en la que vive y recibir la información que la sociedad le transmite. Siempre recordaré a  un pequeño de diez años, listo como nadie,  que me traducía en el despacho lo que su padre intentaba explicarme. El niño era un fenómeno tenía unos ojitos negros chispeantes y se explicaba maravillosamente. Pero estas situaciones no pueden darse.

 

            Se homologarán los títulos acreditativos de español integrados en el “SICELE“ siglas del Sistema Internacional de Certificación del español como lengua extranjera. Todo ello se determinará y fijará por el futuro reglamento del que se informará desde estas páginas.

 

            Como consejo general es importante que reúnan todos los documentos relativos a cursos y actividades que hayan realizado en España y que para empezar se interesen y aprovechen de los recursos que algunos ayuntamientos ponen a disposición de sus ciudadanos para el aprendizaje del español  y de otras lenguas.

 

              Para los que no puedan adquirir la nacionalidad española y deseen trabajar en otros territorios europeos proveerse de la tarjeta de larga duración CE, que permite la libre circulación a los nacionales de terceros países que ostentan dicho estatuto de larga duración.

 

            Decía lo de fiebre examinadora  al principio de este artículo porque algún país europeo pretende examinar a los reagrupados en el país de origen antes de venir a Europa y parece que el Tribunal Europeo de Justicia no lo ve mal. Se lo cuento a la próxima.

 

            Margarita Palos Nadal

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