Integración jurídica del inmigrante en España

12/04/2016

Se nos llena la boca de la palabra integración cuando hablamos de la inmigración. Nos referimos al término integración como algo necesario a lo que tiene que llegar una persona cuando está en un sitio ajeno, es la necesidad de pertenecer a ese lugar, la necesidad de conocer los usos y costumbres, la necesidad de ser uno más, o al menos, sentirse uno más.

En inmigración ya no es solo la necesidad del sujeto a adaptarse a un lugar, es mucho más, puesto que puede llegar a ser una exigencia normativa para acceder a la regularidad administrativa en un país, e incluso, un requisito indispensable para acceder a la nacionalidad española.

La integración es un concepto jurídico indeterminado, o eso es lo que dice el Tribunal Supremo, no es algo medible, no es algo exacto, no tiene unos parámetros concretos. Aunque finalmente y por ser necesario para realizar una valoración lo menos subjetiva posible, se establece y valora la integración del inmigrante en España en varios aspectos.

Se habla de integración familiar cuando hablamos de la realidad que rodea a una persona; nos referimos a todos los familiares que tiene en España con residencia legal, pero fijándonos en el grado de parentesco y en el tipo de residencia o de nacionalidad de ese núcleo familiar; cuantos más familiares directos con residencia o nacionalidad española, mayor integración familiar.

Por otra parte esta la integración laboral en España. En este caso se analiza la vida laboral del sujeto y el tiempo que lleva trabajando, en qué condiciones, en qué tipo de actividad se desempeña. Con todo ello se determina si existe una fuerte integración laboral o si por el contrario esa integración laboral es escasa.

Finalmente, y realmente siendo un resumen de las dos anteriores, se determina la integración social del extranjero inmigrante. La integración social es el grado de adaptación del sujeto a la sociedad española, es el grado de lazos sociales, con las instituciones, con el idioma, es ver si la persona se ha adaptado de un modo favorable a la estructura socio-económica del territorio que le es ajeno. Este tipo de integración, la social, es el criterio determinante para poder acceder a la regularidad en un tipo de procedimiento muy común, el Arraigo Social.

Bidireccional

No solo es el inmigrante recién llegado el que tiene que integrarse en una nueva estructura social y vital, no es solo su obligación. También la sociedad de acogida debe tener la capacidad, en primer lugar de acoger a personas en su estructura social, en segundo lugar debe ser una sociedad con capacidad de integrar en su organización a todas las personas que llegan, dotar de recursos a los servicios sociales, debe dar garantías humanitarias y de servicio. Y algo muy importante, debe de existir la capacidad de asumir, en una estructura ya consolidada, nuevas culturas y costumbres sociales, de tal modo que la múltiple riqueza cultural sea un elemento positivo y que de valor a una sociedad cada vez más multicultural. La integración tiene que darse en los dos sentidos para que sea realmente efectiva.



MI profesión es la de abogado especialista en extranjería, desde hace ya casi quince años, he pasado por varias etapas distintas en cuanto a los flujos migratorios y su llegada a España, así como al modo que han tenido de afrontarla los distintos gobiernos y siempre con determinados criterios y exigencias en función de la coyuntura económica del momento.

En todos estos años he podido aprender varias cosas, pero una teoría o idea que he llegado a elaborar tras estos años, es la de la idea o el término de Integración Jurídica del Inmigrante.

Todos los ciudadanos inmigrantes cuando llegan, o cuando quieren venir a España, tienen un objetivo inicial sobre todos los demás, que es el de regularizar su situación administrativa, es el hecho de conseguir los “papeles”. Sin esa regularidad administrativa se está condenado al mercado laboral irregular, al ocultismo, al miedo continuo, al ser expulsado. De ahí que la primera necesidad sea la de integrase jurídicamente y administrativamente, antes incluso que pensar en formar parte de una sociedad civil.

La integración jurídica no solo es alcanzar la regularidad administrativa, va más allá, puesto que el siguiente paso es conocer las normas y costumbres del entorno, las obligaciones jurídicas, la buena adaptación a un sistema normativo y de conducta, que a buen seguro es distinto del que existe en el país de origen.

Una vez el sujeto está completamente integrado jurídicamente podemos decir que está en disposición de integrarse social y laboralmente, de un modo abierto y sin limitaciones en la sociedad de acogida, en este caso en la sociedad española.

A mi modo de ver, por tanto, es precisa una primera integración jurídica para luego poder acceder a una integración social y económica, realidades y necesidades que surgen en el día a día de un inmigrante en España.

Fdo. Igor Valiente Compartir esta noticia:    



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