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| A la memoria de Carlos Alberto y Pablo y por la recuperación de Juan Carlos (07/11/2008) |
Por Juan Pablo Blanco Abadía
No podría describir la sensación de impotencia y tristeza que se siente al entrevistar a dos mujeres que al mismo tiempo acaban de perder para siempre a sus seres queridos en un accidente de tráfico, en este caso en una vía de El Arenal en Mallorca.
En ciertas ocasiones, la profesión de periodista requiere ponerse una coraza de acero en aras de poder narrarle a la opinión un hecho público. Cabeza fría al momento de contar secuencialmente una noticia. Es simplemente la ley universal de este oficio para mantener la objetividad.
Pero hay infortunados hechos como los de Carlos Alberto Lozano y Pablo Saz que repercuten en el diario vivir de miles de personas que deciden emigrar de sus países y nos llevan a todos a hacer un análisis sobre nuestra propia realidad de inmigrantes.
El éxodo de la tierra natal conlleva una serie de sacrificios y riesgos que están a la orden del día y de los que nadie está exento.
Carlos Alberto estaba obsesionado –como cuenta su compañera sentimental- en venir a España a labrarse un mejor porvenir. Había llegado a Mallorca hace tan solo siete meses y esperaba edificar su vida alimentado por la ilusión de la hija que estaba por nacer dentro de dos meses.
Pablo Saz, era el modelo de hombre ejemplar: buen esposo y padre. Su vida y la de su esposa Flor Alba, giraba en torno del bienestar de la hija de ambos de 11 años. Los dos tenían la ilusión de regresar a Colombia para reencontrarse con sus familiares.
Simplemente desde estas líneas transmitirles valor a las viudas Shirley y Flor Alba; es fácil escribirlo pero imposible sentir el dolor en el alma. Por lo menos, ellas deben saber que muchas personas de su entorno y ajenos a él, han sentido esta desgracia como propia, así nos lo han hecho saber en las diferentes manifestaciones de tristeza que hemos recibido en este periódico.
Las paradojas de la vida: los dos jóvenes fallecidos tenían familia en Mallorca mientras un compatriota sobreviviente –Juan Carlos Tobon- se encuentra en estado crítico en la Juaneda, sin un sólo familiar que lo acompañe en estos complicadísimos momentos. No obstante, en un lindo detalle las dos familias afectadas por el hecho ya han manifestado su intención de apoyar a Juan Carlos.
Un reconocimiento a la asociación de colombianos en Baleares que a la sombra ha brindado -sin protagonismos y prudencia- una incondicional ayuda a las viudas de los fallecidos y al joven herido. Por el descanso eterno de Carlos Alberto Lozano y Pablo Saz y una pronta recuperación de Juan Carlos.
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