
| Ética profesional (24/12/2008) |
En días pasados sobre la medianoche, un padre de familia tuvo que llevar a su hijo de 8 años a un PAC para que fuera atendido de emergencia. El diagnóstico del menor apuntaba a una afección en la garganta y una intensa fiebre. Es normal que por esta época y con este clima nos enfermemos y estemos expuestos a acudir en el momento menos previsto a un profesional de la salud.
Lo que no es normal es que aún existan personas insensibles ante el drama humano y con mayor razón si se trata de un niño. La funcionaria equis en el Pac equis – lo de menos es el nombre- se negó rotundamente a atender al niño, aduciendo que no tenía la tarjeta sanitaria.
A pesar de los ruegos del padre, la funcionaria seguía en la misma postura y radicalmente se negaba a atenderlo a pesar del llanto del chiquillo de 8 años. El padre en ese momento no llevaba consigo 60 euros que le costaba la consulta, por lo tanto, no tuvo más alternativa que llevarlo a Son Dureta, donde finalmente fue excelentemente atendido con todas los cuidados del caso.
Este caso que expongo es simplemente para recordar que la atención sanitaria en España por ley es obligatoria; además, si se trata de un menor de edad, la ética y la sensibilidad coyuntural de un momento de angustia deben imperar ante cualquier requisito o papel que se deba diligenciar.
Gracias a la divina democracia, los ciudadanos contamos en este país, específicamente en las Islas, con dependencias donde podemos poner de manifiesto este tipo de actuaciones irregulares como el de esta funcionaria que se negó a proceder para que este niño fuera atendido.
Por eso, una vez sucedido este problema no dudamos en ningún momento a la hora de aconsejar al padre de familia que fuera a presentar su queja a la oficina del defensor del paciente de la salud pública. Desde esta dependencia tomaron nota de esta anomalía y el caso se está investigando.
No obstante, quien escribe ha tenido la oportunidad de acceder a los profesionales que laboran en la atención pública y me ha constado la magnífica atención recibida; por lo tanto, por un caso aislado no se puede demonizar a todo un sector.
Con todo, es importante remarcar lo dicho hasta ahora: todos los ciudadanos, sea cual sea su nacionalidad, tienen derecho a la atención sanitaria. Un derecho que, ignoramos por qué motivo, no respetó la funcionaria de marras.
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