
| Estafadores de la inmigración aprovechan la crisis (13/03/2009) |
Podríamos comenzar por ejemplo por la existencia de seudoempresarios y empresarias fantasmas – incluso algunos inmigrantes, (no muchos afortunadamente)- que van por la vida contratando trabajadores extranjeros, y a veces de su misma nacionalidad. Posteriormente se amparan en la crisis para no pagarles y echarles a la calle. Lo cínico de esto, es que sin caérseles la cara de vergüenza van por la vida presumiendo de grandes señores y señoras; una situación que hemos vivido de cerca, a tenor de la cantidad de quejas recibidas en esta redacción de afectados, y de empresas proveedoras que también les han prestado sus servicios y a las que también se han negado a pagar.
Resulta increíble saber la existencia de los listillos de turno que le quieren sacar provecho a la crisis, concretamente, contrayendo obligaciones para posteriormente evadir sus responsabilidades con absurdas excusas. No sobra recordar que estamos en un estado de derecho, que sin lugar a dudas, aún con todos los problemas que se viven actualmente, garantiza a sus ciudadanos la compensación de los daños y perjuicios ocasionados por estas personas que mancillan el buen nombre del colectivo inmigrante.
Tampoco resulta comprensible cómo a estas alturas de la vida algunos incautos, tal vez desesperados por la situación, se dejen engañar por personas que les cobran cifras astronómicas, incluso de hasta 6.000 euros, por hacerles un contrato de trabajo para que puedan renovar sus permisos de trabajo y residencia. Fuentes fidedignas nos han informado acerca de la sorpresa mayúscula que se encuentran los estafados al momento de leer la resolución de denegación del documento. La explicación es muy sencilla: muchas de estas empresas no están al día con la Seguridad Social y Hacienda, lo que genera que al ingenuo pagador le denieguen los papeles. La única recomendación a quienes están envueltos en esta situación es acudir a un profesional del derecho de Extranjería; recuerden que lo que comienza mal, termina mal.
Cumpliendo con los gajes de este oficio de periodista he tenido la oportunidad de entrevistar a varias personas que, por desesperación en su momento, fueron engañadas por este tipo de personas dedicadas al bajo mundo. Ellas –ya con su situación resuelta tras haber pasado miles de penurias- recomiendan a los inmigrantes que estén tratando de arreglar su situación administrativa encaminarse por la vía legal. En relación a los años anteriores, esta coyuntura de crisis puede resultar mucho más traumática pero sin lugar a dudas, más segura en aras de llegar al feliz camino de la regularización. Sólo me queda agradecer a los lectores y anunciantes su respaldo en estas 100 ediciones de Baleares Sin Fronteras que completamos hoy.
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