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| La efectividad del asociacionismo en Eivissa (23/04/2009) |
En la edición anterior hablábamos sobre la necesidad de crear una federación de inmigrantes en Baleares de cara a las reivindicaciones que se expongan ante la administración pública y los demás agentes sociales determinantes en cualquier sociedad. Por ello, no podemos dejar de elogiar el trabajo realizado de la Plataforma por la Convivencia de Eivissa en estos años.
La necesidad de la colectividad conformada por asociaciones de diferentes nacionalidades apuntaba a la creación de una Oficina de Extranjería en las Pitiüses. A fe de un trabajo mancomunado lo han conseguido, no sin antes haber superado barreras, especialmente burocráticas, que parecían infranqueables.
La Oficina de Extranjería de Eivissa se abrirá a comienzos de julio –según las informaciones recabadas por este periódico- y aunque faltan algunos flecos por arreglar, cierto es que ya es una realidad. Darle el papel protagónico a alguien sobre este paso adelante sería irreverente e irrespetuoso con muchas personas; lo más seguro es que se nos podrían escapar algunos nombres y hechos relevantes y en esa trampa preferimos no caer.
Esperamos que esta oficina palie y agilice los trámites burocráticos de los centenares de usuarios que seguramente accederán a estos servicios. Desde estas líneas seguiremos uniéndonos a las causas que consideremos justas y especialmente acertadas; a través de estos cinco años hemos sido testigos de la cantidad de casos de personas extranjeras seriamente afectadas por la carencia de esta oficina. Ahora, esperamos que el panorama cambie sustancialmente.
En diciembre del año pasado, este periódico realizó un foro sobre la necesidad de la apertura de la oficina; a pesar de que una semana antes la ministra había dado enfáticamente su negativa a la nueva oficina por una cuestión no prioritaria, la presión de la Plataforma por la Convivencia no cesó y finalmente se dio marcha atrás a la decisión, llegando al día de hoy las cosas a un feliz puerto.
Este gesto de tenacidad de las asociaciones de Eivissa hace imprescindible que las de Mallorca tomen nota. Éstas son mucho más numerosas y aunque es casi utópico pedir que se unan absolutamente todas –es imposible que las personas piensen igual, no todas tienen intereses comunes-, por lo menos sí es rescatable que se trabaje en concordancia para seguir alimentando reivindicaciones como los descuentos por insularidad a los extracomunitarios residentes en las Islas; sería ideal que de una vez se pusiesen de acuerdo. Al fin y al cabo es una situación que afecta a todos sus compatriotas y hoy más que nunca ellos lo viven en carne propia, o mejor gastando de su propio bolsillo.
No será la primera ni la última vez que emplacemos a los representantes de las asociaciones de inmigrantes de Mallorca a emprender acciones comunes que beneficien a su gente; sencillamente, Eivissa es un digno exponente de cómo se debe trabajar con criterio común.
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