
| Un embajador que siempre abogó por los suyos (25/08/2009) |
En estos tiempos en los que se tensa más la cuerda política, las investigaciones judiciales están a la vuelta de la esquina y las disputas entre los partidos son el pan de cada día, no estaría mal recordar a las personas que ocupan altos cargos y lo han hecho realmente bien.
En nuestro ejemplo a citar tendríamos que conjugar los verbos en pasado porque se trata de un puesto que fue ocupado con todos los honores del caso. Y es que detrás de bambalinas no faltan las personas con buen criterio y sentido común que se toman muy en serio la misión para la que fueron destinadas.
En lo que pudimos observar me atrevería a decir que Nicolás Issa Obando, que renunció hace un mes a su cargo de embajador de Ecuador en España por razones familiares, ha sido uno de los políticos que ha roto los moldes tradicionales de establecer una gigantesca distancia y casi inalcanzable entre un alto cargo y el ciudadano de a pie, algo que es muy típico en Latinoamérica, donde los apellidos y el poder adquisitivo condicionan el progreso de miles de familias.
El caso del hasta hace un mes embajador de Ecuador es para tener en cuenta, especialmente al momento de resumir sus acciones: el empeño puesto para abrir el consulado en Palma que finalmente fue una realidad en octubre del 2.008 (sin contar los de Málaga y Alicante), los acuerdos firmados de programas sociales en beneficio de sus compatriotas, los convenios de formación firmados con empresas nacionales y las abiertas manifestaciones de repulsa en el momento en que sentía vulnerados los derechos de su gente (recordemos el caso de la ecuatoriana agredida en un metro de Barcelona y la familia apaleada en Madrid, ambos casos de racismo).
En Baleares, Nicolás Issa será muy recordado por la carta que fue enviada de su puño y letra en la que expresaba su indignación por la forma en que un escritor de un periódico local arremetió en contra de los ecuatorianos, colombianos, peruanos y bolivianos, acusándoles de ser gran parte del problema de la descomposición social de Palma.
Recordamos que en nuestra labor periodística de buscar reacciones sobre este espinoso tema, Rigoberto Barón, vicecónsul de Colombia en aquel entonces, también se pronunció por indicaciones expresas de la embajada de su país. Del consulado peruano en Mallorca, a pesar de las llamadas telefónicas y correos electrónicos nunca obtuvimos respuesta. Éste último caso es una prueba fehaciente de que no todos se mojan.
Cabe resaltar la excelente relación que el ex diplomático tuvo con los medios de comunicación, debido a sus exigencias al área de prensa de la embajada para que todos los medios a nivel nacional estuvieran debidamente informados sobre hechos relevantes que sucedieran con los ecuatorianos en España.
Le deseamos la mejor de las suertes a Nicolás Issa Obando en su regreso a la vida empresarial y política de su país.
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