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| Mallorca |
| Estas personas del Consulado español en Colombia me han destrozado la vida (09/02/2011) |
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Lleva cinco años tratando de traer a su esposa pero no ha podido porque desde el consulado consideran que se trata de un “matrimonio de conveniencia”
Un matrimonio, un proyecto de familia una ilusión de compartir sus vidas se ha visto truncado para el español Saturnino Ajenjo Vera y la colombiana Gilma Elena Jaramillo, por una resolución del Consulado General de España en Bogotá, que lo consideró como un “enlace de conveniencia”.
El Registro Cilvil Consular informó a Ajenjo que denegaba su matrimonio con Gilma Elena porque consideraba que era “un matrimonio de complacencia sobre la base de las audiencias realizadas a los contrayentes”.
La historia vuelve a repetirse, tal y como ya hemos plasmado en estas páginas con testimonios muy similares. Otra vez se observa la impotencia y el sentimiento de desamparo del ciudadano español ante el servicio de exteriores de su propio país en la capital colombiana.
Saturnino Ajenjo era amigo y compartía vivienda en Palma con el hermano de la que a posteriori sería su esposa. Decidió irse a Colombia de vacaciones y allí conoció a Gilma Elena. El noviazgo duró aproximadamente un año hasta que decidieron unir sus vidas en matrimonio.
El 18 de noviembre de 2006 se celebró la boda en la localidad de Yumbo Valle, al occidente de Colombia. Se solicitó entonces en el registro civil consular del Consulado General de España en Bogotá la inscripción del matrimonio, adjuntando toda la documentación solicitada.
El 13 de julio de 2009 el Consulado General de España en Bogotá resuelve denegar la práctica de dicha inscripción al considerar que se trataba de un matrimonio de complacencia sobre la base de las audiencias reservadas realizadas a ambos cónyuges.
Argumentos
Contra la resolución no se interpuso recurso ya que los cónyuges no disponían en ese momento de la documentación que desvirtuaba el matrimonio de complacencia. Posteriormente, en un escrito formulado ante el Consulado de España en Bogotá se aportaron certificados emitidos por agencias de envíos de dinero, en el que acreditaban que Ajenjo enviaba mensualmente dinero a su esposa desde el año 2005 para sufragar sus gastos de mantenimiento. También se adjuntó copia del pasaporte del esposo en el que se mostraba las veces que había viajado a Colombia para visitar a su esposa, además de otros documentos acreditativos.
Es así que se intentó demostrar que la relación sentimental de ambos cónyuges era anterior al año 2005 y, en consecuencia, no se trataba de un matrimonio arreglado. Dos recursos fueron interpuestos con estas argumentaciones, los cuales no han sido aún contestados. Al día de hoy, sigue transcurriendo el tiempo y aumentan la desesperación de Saturnino por reencontrarse con su esposa.
Desde que se casó Saturnino ha viajado tres veces a Colombia. Actualmente se encuentra en el paro debido a que ha perdido su empleo por aferrarse a su lucha de traer a su esposa. “Pienso que si mi mujer estuviera aquí yo aún tendría empleo”
“Me levanto sin ánimos por la mañana y con el pensamiento siempre en este problema. Tengo una tremenda fuerza de voluntad y eso es lo que me ayuda a salir adelante, porque de lo contrario ya habría sucedido alguna tragedia”, dice compungido.
Saturnino califica de “impresentable” al servicio exterior de España. “Me trataron muy mal. Como español que soy me avergüenzan que esta gente me represente afuera de mi país, para posteriormente hacer una reflexión comparativa: “en el Registro Civil de Colombia se tardó nada más que tres días para inscribir el matrimonio, mientras que en España ya va para cinco años de espera”.
“Quisiera estar con ella”
El ciudadano español no cesa de describir su ansiedad: “Quisiera estar con ella ahí, pero ya no tengo dinero para ir. Hablo con ella a diario por teléfono y eso también genera sus gastos. Ella comprende todo el esfuerzo que estoy haciendo, pero también se encuentra muy confundida por lo que está sucediendo”.
A Saturnino también se le agrega el gasto de la vivienda que le alquila a su esposa en Colombia y el envío de dinero para su manutención. “Me he metido en créditos para poder ir solventando los gastos que se me acumulan. Para que después me digan que este es un matrimonio de conveniencia”, subrayó.
De todas maneras no pierde su optimismo de ver bajar del avión a su esposa en esta tierra. “Me han cercenado mi derecho civil del matrimonio y esto podría considerarse como un delito de coacción”, esgrime el damnificado. “Estas personas del Consulado español en Colombia me han destrozado la vida. Mi propio gobierno me maltrata y no sé entonces quién puede defenderme. España siempre ha sido un país de emigrantes y no hay derecho a que estén haciendo esto. Si me trataron así a mí que soy español, no me imagino como tratarán a los colombianos allí”, concluye.
Pie de foto
Saturnino Ajenjo anhela reencontrarse con su esposa colombiana y critica duramente el servicio exterior español en ese país.
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