| Ibiza y Formentera |
| Pocos medios humanos en la Oficina de Extranjería de Ibiza, aún así los funcionarios no escatiman esfuerzos (09/02/2011) |
En Ibiza solicitar una autorización de residencia por circunstancias excepcionales, en concreto por Arraigo es todo un ejercicio de paciencia.
Comenzar el trámite es relativamente sencillo, si uno cumple con todos los requisitos y solicita una cita por internet, acude a la Oficina de Extranjería en Ibiza y da entrada a su solicitud.
A partir de este momento inicial comienza la gran odisea de la espera. Nos estamos encontrando con solicitudes realizadas en abril y mayo del 2010 que aún no han sido respondidas por la Administración, es decir, actualmente se están dando retrasos por periodos superiores a los 10 meses.
El plazo que legalmente está establecido para que la Administración resuelva las solicitudes de Arraigo es de tres meses, y a partir de ese momento se puede entender que esa inactividad, falta de respuesta o silencio administrativo, se considera como una denegación de la solicitud presentada. Es en ese momento, en el que se superan los tres meses, cuando el interesado puede acudir a la vía del recurso, bien en vía administrativa, bien en vía judicial, aunque la praxis aconseja la espera si sabemos que el expediente está correcto.
La realidad es que las solicitudes no se resuelven dentro del plazo, ni siquiera cerca de él, por “la avalancha de trabajo”.
Entrecomillo lo de “avalancha de trabajo” porque el número de solicitudes que se presentan son las previsibles en una comunidad como la Ibicenca con un numero controlado de inmigrantes. Hay que suponer que la gente que esta residiendo legalmente en Ibiza tendrá que renovar sus autorizaciones, solicitar las reagrupaciones familiares a las que tengan derecho, solicitar las autorizaciones de larga duración, etc.
FALTA DE PERSONAL
No es la “avalancha de trabajo” lo que ralentiza el ritmo de respuestas en las solicitudes de Arraigos, es la falta de personal lo que provoca que no se pueda dar abasto al trabajo existente, así como las diferentes consecuencias de la inactividad de la Administración en según qué tipo de solicitudes.
Me explico, en las solicitudes de Arraigo, como ya he dicho al principio, el silencio o inactividad de la administración por un periodo superior a tres meses implica la denegación de la solicitud por silencio negativo. Por el contrario en las solicitudes de Autorización de Larga Duración o las llamadas Permanentes, el silencio o inactividad de la administración por un periodo superior a tres meses implica la concesión del permiso por el llamado silencio positivo.
Hay muchas solicitudes de Tarjeta Permanente o de Larga Duración, y también hay muchas solicitudes de Arraigo. Si la administración no contesta a los Arraigos no pasa nada, están denegados y ya los concederá cuando tenga tiempo, pero si no se contesta a las solicitudes de Larga Duración está concediendo permisos de residencia permanentes sin controlar las situaciones personales.
Por tanto se ha optado por paralizar las respuestas a los Arraigos y volcarse en resolver las solicitudes de Permanentes, ya que en éstas no se les puede pasar el plazo de los tres meses.
¿El motivo de tomar esta decisión?, la falta de personal. Solo trabajan cinco personas en la Oficina de Extranjeros de Ibiza para todas las solicitudes que se presentan por parte de los administrados extranjeros de Ibiza y Formentera.
La falta de personal en Ibiza se hace notar en todas las actuaciones administrativas. Incluso el acceso a la Oficina de Extranjeros en Ibiza está limitado a menos de 20 números por día, se atiende un número muy reducido de personas por día para todas las necesidades que existen, sobre todo necesidad de información. Un determinado número de las citas del día se dan por internet, y el resto de citas sobrantes son los números que se reparten a las 9 de cada mañana. Ello implica que algunos días uno acuda a las 7 de la mañana a la Oficina de Extranjería en Ibiza y no consiga número porque solo quedan 5 o 7 citas libres. Generalmente a las 9,30 ya no quedan números.
Esfuerzo de los funcionarios
Hay que destacar que teniendo en cuenta la saturación de trabajo que tienen los funcionarios de la Oficina y la situación de tensión existente por las demoras, el trato hacia los usuarios es muy correcto y educado, eso sí, también serio y riguroso, ya que la actual situación lo requiere.
Bastante se está haciendo desde la Oficina de Extranjería de Ibiza con los pocos medios que tienen, en especial, y como no me cansaré de repetir, falta de personal. Sólo la inclusión de dos o tres trabajadores más agilizaría notablemente el trabajo y ritmo de la Oficina de Extranjería en Ibiza. De hecho hace poco se ha aumentado la plantilla con una nueva funcionaria que acaba de aterrizar en Ibiza, y poco a poco irá cogiendo más ritmo, pues una ayuda más se nota cuando hablamos de tan poco personal. Le deseo suerte y ánimo desde estas líneas.
ANOTACION AL ARTÍCULO DE LA SEMANA PASADA
La semana pasada hablaba del caso de Héctor, un cliente del despacho que estaba pasando unas tremendas vicisitudes por la falta de respuesta de la Administración a un recurso administrativo que había interpuesto. Finalmente, en un intento desesperado por buscar una solución, acudió a la vía judicial en el mes de diciembre e interpuso un recurso contencioso administrativo.
Pues bien, al día siguiente de enviar mi artículo a la redacción de Baleares Sin Fronteras, recibimos por fin respuesta de la Oficina de Extranjeros, concediendo la renovación del permiso de residencia. La contestación debería haber llegado en menos de un mes, pero llegó tras más de seis meses de espera y después de acudir a la vía judicial. Es triste tener que llegar a situaciones extremas cuando la evidencia es clara, ahora se ha archivado el proceso judicial, pero Héctor y su familia nunca tendrían que haber llegado a tan alta cima como es el juzgado.
Supongo que esta demora junto con el resto, se deben como siempre a la falta de personal. Esperemos que algún día el dinero llueva del lado de los que tributan y no se quede trabado en el complejo tamiz del ente público, como muchas veces ocurre.
Fdo. Igor Valiente
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