Impresentables en campos deportivos

08/10/2015

A pesar de los inmensos esfuerzos que hacen las autoridades deportivas españolas de erradicar los insultos racistas y xenófobos de los campos de competición, está claro que aún queda mucho trabajo para luchar contra esta lacra que desdibuja el verdadero sentido para lo que el deporte realmente está encaminado.

El sano esparcimiento en cualquier práctica deportiva queda completamente desvirtuada cuando a un campo de fútbol, por citar el ejemplo del deporte rey, acuden impresentables que nada más tener una diferencia extradeportiva con su oponente o rival, sacan a relucir asuntos fuera del contexto deportivo, acompañadas de frases insultantes apuntando al origen, nacionalidad o color de piel de la persona con quien sostiene una disputa verbal.

Así como las federaciones de fútbol autonómicas  a lo largo y ancho del territorio español han insistido con anuncios, folletos y pancartas con mensajes alusivos al respeto a los árbitros, también deberían emprender campañas en contra de los instigadores y adoradores al odio racial. No basta con que Samuel Eto´o, famoso jugador se retire de un partido  rechazando este tipo de actos.

El sábado 3 de octubre, el equipo que representa a este periódico, Baleares Sin Fronteras Fútbol Club jugó un partido de segunda regional en Alquería Blanca. El encuentro no se pudo terminar, cuatro minutos antes de llegar al tiempo reglamentario debió ser suspendido debido a un enfrentamiento verbal entre nuestro delegado y unos pocos aficionados locales. Inicialmente las diferencias surgieron por discrepancias del entorno futbolístico hasta que uno de los aficionados comenzó a lanzar frases irreproducibles que hacían alusión a la procedencia de la mayoría de nuestros jugadores y del delegado de BSF.

Eran insultos de estigmatización por nacionalidades, apuntando a situaciones salidas del contexto deportivo y ofendiendo a diestra y siniestra con palabras alusivas a la condición de foráneos. Lo más suave que dijeron fue “invasores” e “iros a tu país”. Lo demás por respeto a los lectores es mejor no repetirlo.

La presencia de esos tres vándalos del deporte que van a un polideportivo a vomitar odio no es recomendable para preservar la buena imagen de un club. Esta vez fue Alquería, mañana puede ser en nuestro propio campo. Los de ese municipio no deben pagar los platos rotos de los irresponsables actos causados por tres o cuatro impresentables que nunca tendrían que pisar las puertas de un recinto deportivo.

No es digno ejemplo para las generaciones de adolescentes  y jóvenes,  que incluso, algunos muy pequeños en brazos asustados ven a sus padres pelearse a grito entero con los rivales, profiriendo toda clase de ofensas sin medir la gravedad de cada una de las palabras.

Con todo esto, soy de los que piensa que el deporte forma parte de la ilusión y motivación en la que crecen nuestras futuras generaciones. Por ende, las autoridades deportivas y los encargados de impartir justicia en un campo de fútbol no deben únicamente ceñirse a juzgar si contra ellos ha habido un acto de desconsideración en un partido. Este deporte lo he llevado conmigo desde que tengo uso de razón, en el caso del fútbol aficionado sorprende ver el progreso arbitral de los chavales que se juegan el tipo en todos los campos, sin embargo, les falta personalidad para reflejar en el acta situaciones extradeportivas que muchas veces hemos vivido, pecan de omisión, tal vez por no generar debates o polémicas. Lo cierto es que los insultos de todo tipo, incluyendo racistas y xenófobos deben quedar plasmadas en un informe, algo que no ocurre so pretexto de no haber escuchado lo que es evidente y hasta una persona con problemas de audición lo escucharía. Estos impresentables, instigadores al odio racial le hacen daño al deporte en general, en ese punto todas las federaciones deportivas y directivos de clubes tenemos una asignatura pendiente.

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