Participación inmigrante en la política balear

22/10/2015

Hace unos días asistimos a la presentación oficial de la Liga Árabe  Socialista a la sede del partido de la calle Sindicato de Palma. Independiente de que pertenezcan a uno u otra filiación política- en eso como medio de comunicación no entramos- hoy por hoy a falta de estadísticas, se confirma la activa participación de los colectivos foráneo en la política de las Islas.

Es una afirmación argumentada a tenor de la cantidad de inmigrantes, o como se les quiera llamar, nuevos ciudadanos que desequilibraron en las urnas la balanza el pasado 24 de mayo, contrario a lo visto hace cuatro años en el que la participación de los de afuera brilló por su ausencia.

A pesar de la falta de cifras sobre el voto extranjero en las Islas, esta vez fue notoria la participación de los colectivos de inmigrantes ya no solo como votantes sino haciendo parte de las listas del PSOE- PSIB, Podemos, Som Palma e Izquierda Unida. Para la muestra, en estos momentos como lo hemos reseñado en ediciones anteriores, el Ayuntamiento de Palma tiene a dos concejales nacidos afuera de las fronteras españolas.

Desde luego que este dato podría pasar inadvertido, a las ciudadanas y ciudadanos lo que nos interesa es que cumplan a cabalidad con las funciones para las que fueron delegados, no importando el lugar de procedencia. Sin embargo,  no podemos pasar de puntillas al tratarse de hechos nuevos y situaciones concretas casi inéditas en la política balear.  

En las elecciones pasadas autonómicas y municipales fue decisiva la participación de un electorado que hasta hace cuatro años era indiferente al proceso democrático de elección de cargos. Existen varias explicaciones como la obtención de la nacionalidad a través de estos cuatro años, nuevas generaciones de inmigrantes que ya han llegado a la edad permitida para ejercer su derecho y otro grupo nutrido sin nacionalidad completó los cinco años de residencia ininterrumpida para votar en sus ayuntamientos. Agregaría también a los indiferentes o pasotas que cuatro años u ocho años atrás antes del recrudecimiento de la crisis les daba igual todo lo que sucedería alrededor de la política.

Un cúmulo de circunstancias en las que confluyen varias tendencias. Un gran segmento de población migrada afectada por problemáticas sociales – igual que el resto de la población- como los desahucios, desempleo y los que se quedaron en la irregularidad sin tarjeta sanitaria.

Desde mi punto de vista estas son las explicaciones más cercanas por las que los inmigrantes se hicieron sentir en las pasadas elecciones con la tendencia de que el próximo 20 de diciembre, el voto foráneo haga parte de la escena protagónica en el momento del conteo.

La tendencia de participación democrática afiliándose a los partidos políticos es una constante como lo vemos en esta edición (página 15) con la formación de la Liga Árabe Socialista. Estas iniciativas-sea cual sea el color político- son válidas desde que se respete el derecho a elegir y no se manipule ningún tipo de interés personal, lo importante de la política es que las decisiones redunden en el bienestar de un colectivo.

Las estadísticas hablan por sí solas. A pesar del éxodo no masivo de foráneos a sus países de origen, la cifra de extracomunitarios votantes para las próximas elecciones generales en Baleares podría aproximarse al 15% teniendo de votantes en cuenta la cantidad de personas que ya han adquirido la nacionalidad española en este último tiempo. Sin ahondar, hay que remitirse a las cifras de los consulados de Marruecos más de treinta mil; Argentina ronda esa cifra; Ecuador quince mil;  Colombia, ocho mil; Uruguay y Bolivia más de cinco mil No contamos a los menores, descartemos a los que no tienen la nacionalidad, pero de esos números se pueden sacar conclusiones. Cifras nada despreciables.

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