La vida del inmigrante: “No fabriquemos fantasías cuando queremos realidades”

23/11/2016

Emigrar es una de las decisiones más difíciles de la vida, decidir salir del país de origen es comenzar todo de nuevo, desde cero, como un libro en blanco para empezar a escribir y llenarlo con buenos momentos de aprendizaje, de eso se trata la vida.

Es cierto que muchas veces nos podemos levantar y decir que maravilloso país donde vivimos, es ¡espectacular!. Como también no faltarán los días en que nos levantamos y nos cuestionemos: “¿qué hago aquí?”

Esta ambivalencia forma parte de la vida y debemos entenderla para poder vivir en armonía. El único dolor imposible de superar es cuando nos quedamos apertrechados en el pasado, cuando seguimos estamos físicamente en un lugar, pero nuestra alma o pensamientos no viven el presente o en el ahora, mucho menos proyectan un futuro, concretamente, están eternamente anclados en el pasado.

Muchas veces el dolor de la ausencia nos confunde y nos preguntamos, ¿cómo puede ser que echemos de menos el lugar de trabajo donde nos sentíamos tan mal?, o ¿cómo nos explicamos que añoremos a nuestra pareja cuando ya no la soportábamos?. O Recordemos a aquel amigo tóxico que nos quitamos de encima y de repente se nos viene a la mente de un momento a otro, lo extrañamos, definitivamente son situaciones que no imaginábamos.

El final de una etapa no es fulminante, concretamente representan varios duelos en una sola muerte. El rompimiento físico y moral de lo que éramos, la extinción lenta de nuestro pasado, de nuestras vivencias anteriores con los amigos de infancia, de la inocencia, de lo que creíamos que significaba la amistad y el amor.

A veces esa puerta que cerramos nos da la posibilidad de abrir otras distintas con sorpresas agradables. Al final, los cambios surgen de pequeñas o grandes alteraciones que pretendemos incorporar en mejora de nuestras vidas, pero son precisamente esos riesgos los que nos mueven y llevan a crecer.

No fabriquemos fantasías cuando queremos realidades. ¿Queremos realidades?. ¡Enfrentemos la vida!, así de sencillo.

La vida es injusta y es dolorosa, pero a la vez es maravillosa, increíble y divertida. La vida es tremendamente contradictoria, entonces de lo que se trata es de conocernos a nosotros mismos para definir el propio éxito personal como emigrante. Lo ideal para comenzar un nuevo ciclo de vida es amar, luchar soñar, caerse y levantarse…

No todo es felicidad, no tiene que ser siempre así, no debemos tener el cuerpo perfecto, ni tener el coche perfecto, ni la mejor casa, ni el mejor empleo. Las comparaciones son odiosas, valoremos lo que somos, la clave de la felicidad es el saber apreciar lo que tenemos y a disfrutar todos los momentos.

El secreto de la vida es la transformación a través del amor por la existencia de lo que nos rodea. Eliminar de la mente comparaciones y dejar de estar pendientes del qué dirán.

Tras la muerte de las etapas al emigrar se tiene la oportunidad de reinventarnos, sin desde luego, renunciar a nuestros orígenes, a pesar de que algunas veces el cambio cause dolor por dentro y luego seamos personas distintas.

Mientras estemos en la misión de vida en este mundo no debemos engañarnos, el único que tiene la decisión de cambiar nuestras vidas somos nosotros mismos. Aprovechemos las oportunidades que tenemos de pisar la tierra, de vivirla y de disfrutarla. La vida no tiene que ser ideal para ser maravillosa.

Si logramos convertir positivamente los cambios le daremos un plus adicional al sentido de nuestra vida. Es extraño la forma en que las cosas adquieren sentido cuando un ciclo que finaliza da pie para el comienzo de otro, en el poder de la asimilación y la fortaleza para emprender una nueva vida en otras tierras está el secreto del triunfo.

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