Como buen aficionado al fútbol, pero ante la imposibilidad de haber ejercido el periodismo deportivo porque la vida me llevó por otros ámbitos en esta profesión, nunca me he desmarcado de lo que me gusta hacer en mis tiempos libres, seguir este deporte y tener la oportunidad de liderar desde hace 16 años el proyecto, Baleares Sin Fronteras Fútbol Club, que dicho sea de paso, ha sido sacrificante en todo el sentido de la palabra, especialmente por los agujeros económicos, sino tienes toda la infraestructura para recuperar lo invertido en una temporada.
Pero nada mejor que hacer lo que más nos gusta, hay que tirar para adelante cualquier proyecto que sea viable y sobre todo si se cuenta con la experiencia en organización de eventos, aunque no hayan sido del mundo del balompié.
De esta manera fue como nos tiramos a la piscina sin saber nada en estas lides de organización de eventos futbolísticos, si nos preguntan por experiencias en ferias, conciertos, foros o seminarios, la cosa es a otro precio por la trayectoria acumulada en estos años, pero realmente lo de poner en marcha todo un aparato logístico para la realización de un mundial de países de residentes ha sido todo un desafío para Baleares Sin Fronteras.
Y es que de esta primera copa de selecciones hemos aprendido, no solamente a nivel deportivo, igualmente nos ha permitido hacer un análisis de todo lo que puede representar el futbol desde el contexto de confraternizar y crear lazos de empatía entre culturas, también es capaz de sacar a relucir factores sociales- educativos para todos los gustos que se reflejan en un campo de fútbol por una decisión arbitral o cualquier justificación por la pérdida de un partido.
Sin embargo, siempre nos quedaremos con lo mejor de cada quien, y la mejor muestra ha sido el excelente comportamiento de cada una de las selecciones que se han inscrito en este torneo y la verdadera interculturalidad que se ha creado alrededor de esta competición en la que también se habló en árabe y ucraniano sumado a los equipos hispanohablantes que participaron.
Mallorca, concretamente, Palma es un crisol de culturas donde confluyen más de ciento sesenta nacionalidades con diferentes lenguas y costumbres, pero los movimientos migratorios nos han hecho coincidir en este bello lugar del mediterráneo candidata a ser la Capital Europea de la Cultura en 2031.
Creemos que las palabras se las lleva el viento, y aunque el deporte no se puede sacar de su esencia como tal, sí que se hace necesario en la práctica abrir un espacio intercultural a través del fútbol, una disciplina en el que cada vez hay más federados de decenas de países afincados en las Islas Baleares.
El deporte tiene que ir siempre de la mano de esos valores que nos hacen aprender de los demás, como por ejemplo sucedió con la selección de Ucrania, que al final fue a disfrutar de esa empatía cultural a pesar de haber sido despiadadamente goleada en todos los partidos, no obstante, al final el fútbol era una excusa, si bien se quiere competir también se pretende crear lazos de hermandad entre los pueblos.
Varios partidos de esta copa de selecciones fueron una auténtica fiesta de culturas, asistencia masiva, respeto absoluto entre las aficiones y ningún incidente que lamentar; por el contrario, la final fue un verdadero espectáculo en la que predominó el fair play entre las selecciones y el excelente comportamiento del público en el campo de la Virgen de Lluc.
Agradecidos con el respaldo del IME, regiduría de Interculturalidad del Ayuntamiento de Palma, el aporte de la FFIB y la empresa privada. Y un capítulo aparte para la emisora Be Radio 88.6 FM que aportó brilló a los partidos con sus transmisiones, y también, a quien desde hace cuarenta años regenta el campo de la Virgen de Lluc, el señor Juan Mestre, toda una institución al frente de este recinto deportivo.
Hasta el próximo año y siempre el deporte tendrá que ir ligado a la cultura, reitero en una ciudad plural y abierta como Palma.







