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sábado, febrero 7, 2026
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    Fiesta de San Sebastián: un laboratorio de celebración, convivencia y tradición

    Por José Carlos Picón

    Durante la segunda mitad del mes de enero, los puestos de carnicería y charcutería de los principales supermercados de Palma son los más concurridos. El encargado de despachar la carne en la tienda Eroski de Escorxador, de rostro amable y barbado nos cuenta que “dentro de unos días tendremos muy buenos descuentos en carne de res y cerdo. Por San Sebastián no imaginas todo lo que puedes echar en la torrada”. Una de las principales fiestas de la comunidad palmesana ya encendió fuegos. 

    Los espacios públicos van llenándose de música en vivo, batucadas, espectáculos para niños y adultos. Sin duda una de las experiencias más esperadas es el Correfoc, que casi al final de las celebraciones reúnen a la comunidad en torno del fuego y los demonios, personajes característicos de San Sebastián. Plazas, parques y el litoral de esta bendecida isla son poblados por los residentes de los diversos barrios mallorquines quienes se organizan para realizar verbenas, fogatas y torradas al aire libre. 

    La fecha central de la fiesta de San Sebastiá, como se le conoce al santo patrono de Palma, tiene lugar el 20 de enero. No obstante, las festividades colman de energía y vitalidad las calles casi toda la segunda mitad del mismo mes. Durante la apertura de las jornadas, el 10 de enero, el pueblo despierta al Drac de Na Coca o dragón tira fuego para que comience su actividad. Posteriormente, dar vida al Día de la Pesta, una tradición de hace muchos años que representa episodios medievales del azote de la peste negra en Europa, con la aparición de personajes como los ‘ses rates’ o las ratas.  

    Cuenta la tradición, precisamente, que Sebastián, el patrono de Palma detuvo a la mencionada epidemia que asolaba el siglo XVI, mediante una reliquia de su brazo, que llega para estar bajo custodia en la isla por esos años. Por ello se convierte en símbolo y protector, y las hogueras son representaciones de lo que en aquél entonces era utilizado para combatir los contagios y eliminar el peligro mediante actos purificatorios. Un siglo después, en 1634, el culto por el santo toma cuerpo y es irradiado de extremo a extremo. 

    Melissa Echegaray Delgado, personal trainer de 30 años, nació en Palma de Mallorca, pero su padre es argentino y su mamá uruguaya. Ella cuenta que desde que tuvo uso de razón, durante las fiestas del protector Sebastiá, las calles eran invadidas por sus amigos para correr, bailar e ir de hoguera en hoguera. 

    “A mí me daba un poco de miedo tanto fuego, pero era divertido estar con otros niños, disfrutar de la música y torrar. Lo más esperado era el carrefoc, que es un espectáculo de pirotecnia y fuego que va por todos los lugares”, cuenta. “Nos embutíamos de chorizos y todo tipo de carne, porque las torradas estaban a la orden del día en todas las esquinas, comíamos, bebíamos y escuchábamos música”. 

    De otro lado, la cantante argentina y profesora de música Paola Elina Roffi, de 50 años, lleva en Palma desde el 2024. Ella está dedicada a la enseñanza musical en el público infantil y la hostelería. “Todas las fiestas populares me encantan. Hace un rato pasé por Plaza España e instalaban un escenario. 

    En estas celebraciones la gente se une y cualquiera puede aprender más sobre la cultura local. Todos la pasan fenomenal”, señala Roffi. “Cuando llegué y vi mi primera fiesta de San Sebastián estaba muy triste. Aún sentía el desarraigo y la pena por ya no estar en mi país, pero tengo familia aquí desde hace mucho tiempo y las celebraciones hacen que uno la pase menos mal”.  

    Por su parte, el escritor peruano José Juan Pacheco recuerda que las veces que ha sido testigo de la participación de los mallorquines y de la sociedad en su conjunto, que incluye también a personas extranjeras e inmigrantes. “No es que necesariamente cursen una invitación. Tú puedes ser parte de las comidas y torradas en las calles, presentarte y confraternizar socialmente gracias a las distintas organizaciones y a la buena voluntad de los vecinos. He sabido que las propias autoridades en contacto con los ciudadanos brindan la logística, el carbón y otros elementos que sirven al cometido de la celebración. Pero se vive con mucha alegría. Aunque siempre es difícil compenetrarse en una comunidad que no es la propia”.

    Andrés Arcos, ecuatoriano de nacimiento, es técnico de organización, vive en la isla desde que tenía 9 años, y comenta que estas festividades constituyen una oportunidad perfecta para que la “gente joven socialice de una manera sana y divertida, ya que, hay muchos conciertos y movimiento, organizados en coordinación con el Ayuntamiento”, refiere. “Vaya donde vaya, durante las actividades en estas fechas, siempre encuentro personas conocidas”. Los representantes de agrupaciones y barrios, “ponemos carpas y viene gente de todos lados a hacer torradas y pasar un momento de compartir. En ese sentido, San Sebastián, puede ser buen momento para que gente no esté tan arraigada a la cultura mallorquina, disfrute del ocio de Baleares”. De esta manera, indica Andrés, buscamos alguna manera de vincularnos, a través de los grupos musicales de los géneros que más nos gusten, es decir, puede llegar a ser una experiencia para unirse a la sociedad en Mallorca, que, como sabemos, esta conformada por personas que, en su totalidad, no comparten abiertamente con individuos de otras culturas o países en otras circunstancias”.

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