Hablamos con el presidente de VenBalears Edison Morillo: «Los rescatistasy operarios no dan abasto para atenderesta catástrofe que está peor que unazona de guerra»


Edison Morillo es un periodista venezolano que también se ha dedicado al diseño gráfico. Hace ocho meses constituyó, junto a otros voluntarios, Ven Balears, una asociación que promueve la cultura de su país en Illes Balears.

Redacción BSF – Baleares Sin Fronteras dialogó con él en la Parroquia Inmaculada de la Concepción, situada en la barriada de Son Sardina en Palma. Aclara que es una asociación relativamente nueva; su acta fundacional tiene como fecha noviembre de 2025.

Todas las actividades que han realizado han sido mediante autogestión. Al ser una entidad nueva, de momento no pueden recibir ningún tipo de subvención, por lo que han costeado por sí mismos todo lo necesario. Respecto a la tragedia que vive su país, Morillo comenta: «Hemos tratado de estructurar un plan de acción para ver de qué manera podemos contribuir desde aquí. Activamos la cuenta bancaria de la asociación para recibir donativos directos».

Agrega que han estado en contacto con Cruz Roja y Cáritas, bajo cuyos lineamientos se han asesorado para poner en marcha el protocolo de ayuda ante esta emergencia. Ya han realizado una recogida de dinero para que la ayuda llegue directamente a Venezuela con el fin de comprar materiales de rescate y prestar primeros auxilios a las víctimas de las áreas afectadas, entre ellas la cuenca del Guaire.

«Hemos estado en contacto con una fundación en Venezuela para garantizar la máxima transparencia. Mantenemos comunicación permanente con la artista y exreina de belleza Anyela Galante. Ella lidera esta fundación desde hace diez años y es una persona muy conocida, admirada y con una trayectoria impecable en labor social», afirma el presidente de Ven Balears.

La fundación, explica, se llama Luchemos por la vida. Esta entidad opera con cuentas bancarias en Estados Unidos y siempre ha funcionado de manera impecable: «Desde esta perspectiva de ayuda nos hemos querido blindar en materia de transparencia, ya que solicitar dinero implica una gran responsabilidad».

Nos comenta que en las principales zonas afectadas hay demasiados edificios en ruinas y una enorme cantidad de escombros. Un solo maquinista puede tardar hasta ocho horas trabajando en un único inmueble. Los rescatistas y operarios no dan abasto para atender una catástrofe que luce peor que una zona de guerra.

Añade en su relato que se han derrumbado edificios construidos en su momento por el gobierno y cuestiona: «Sabrá Dios con qué tipo de materiales se hicieron estas viviendas, que serían el equivalente en España a las viviendas de protección oficial (VPO). Todas se vinieron abajo; por lo tanto, hay miles de fallecidos. En este momento no se puede dar una cifra exacta, es incalculable».

Amigos que perdieron la vida

A un amigo suyo lo han encontrado sin vida, pero no han podido recuperar el cuerpo porque una viga le atravesó el tórax. «He perdido a un excompañero de trabajo y a otra persona vinculada al ámbito de las artes escénicas, ya que allá me dedicaba al teatro. A Manuel Carranza —que en paz descanse— lo encontraron junto a su madre, ambos muertos entre los escombros», relata apesadumbrado.

«También tengo una prima en delicado estado de salud. Estuvimos casi un día sin saber dónde se encontraba porque a los heridos los trasladan de un hospital a otro. Ayer nos enteramos de que presenta una seria complicación renal y que le realizarán diálisis. Su estado es crítico, por lo que estamos aferrados a la fe, pidiendo a Dios que se recupere», añade.

Edison solo tiene palabras de agradecimiento hacia los mallorquines, quienes se han portado a la altura de las circunstancias: «La mayoría de los donativos que hemos recibido en las cuentas de la asociación provienen de los nativos de la isla, mientras que el resto corresponde a la comunidad hispanoamericana».

La reflexión que le deja esta tragedia es que «solo estamos de paso; debemos hacer las cosas bien y ayudar de corazón a la gente que lo necesita, concretamente a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad».

Se muestra contundente al valorar la gestión que el gobierno de su país está haciendo de la crisis: «Ha sido la dictadura más perversa que hemos vivido los venezolanos. Nos damos cuenta de que, en medio de una catástrofe, no les importan las vidas humanas perdidas, aun cuando cada minuto contaba. El protocolo dicta un margen de 72 horas para rescatar a sobrevivientes, pero no se actuó con firmeza. Ahora el gobierno intenta ocultar la realidad para tapar las graves deficiencias que se han presentado desde que ocurrió el terremoto».

Respecto al respaldo de las autoridades locales de las islas, afirma: «Estamos muy arropados por el Govern balear y el Ayuntamiento de Palma. Se han puesto a nuestra disposición y nos han preguntado desde el primer momento cuáles son nuestras necesidades para enviar la ayuda».

Cabe resaltar que el próximo viernes 3 de julio, en la Plaza de España, los venezolanos habilitarán un punto de recogida de ayuda humanitaria liderado por Albert Marchan, vicario de origen venezolano de la parroquia de Son Sardina.

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