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domingo, septiembre 25, 2022
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    Viajar no es lo mismo que migrar, no nos anclemos en el pasado, vivamos el momento para ser felices en la nueva experiencia

    Viajar es emocionante, abre la mente, desdibuja las fronteras, amplía los horizontes, te hace creer que todo es posible. Es una excelente terapia para la autoestima, para conocerse a uno mismo y descubrir el propio camino.
    Sin embargo, y como suele pasar, no todo es felicidad en el paraíso. Viajar no es lo mismo que migrar, hay una diferencia sustancial entre darte un paseo por un lugar exótico que quedarte a vivir donde no tienes consolidada ninguna de tus raíces. Y a pesar de la riqueza y sabiduría que se puede aprovechar y encontrar en la experiencia, la verdad es que el migrante vive en una especie de limbo emocional que no siempre es fácil de llevar.
    Aprender a cómo adaptarse a la nueva cultura llevará tiempo, y a la vez, experimentará contratiempos en el camino. Todas las emociones responden a un estímulo y producen acciones determinadas. El gran éxito en la aventura consiste en saber de manera eficaz sobre cómo mejorar la relación de uno mismo con los demás, así como elaborar herramientas necesarias para la felicidad en el instante en el que nos encontremos, estar atentos a estas emociones es evitar que los contratiempos perjudiquen el progreso.
    ¿Qué hacer entonces?; ¿tragarse las lágrimas, los sentimientos, el apego o la nostalgia e intentar salir adelante? o ¿sumergirte en un mar de autocompasión y culpa por todo lo que dejaste? La respuesta es solo tuya. ¿Qué quieres hacer? De poco sirve comenzar a buscar la felicidad por fuera si no eres capaz de reforzar los de adentro. No comienzas a fabricar una casa desde las ventanas ¿o sí?
    Como emigrante debes estar dispuesto a reconocer en tu sistema emocional cuales son las piedras de tranca que te dificultan movilizarte en este camino, qué sentimientos te están impidiendo avanzar y conseguir lo que quieres. Extrañar demasiado, anclarte en el pasado, no adaptarte a otra cultura, sentirte solo, preocupado por la situación económica, frustrado por no trabajar en lo que te gustaría, incertidumbre sobre lo que puede pasar o temeroso de tener que regresar.
    A veces no basta con viajar lleno de esperanzas e ilusiones, sino también hay que aprender de cómo alcanzar los dos factores imprescindibles para no abandonar el trayecto: la motivación y el optimismo.
    Constantemente nuestras redes sociales se inundan de artículos en materia migratoria. La mayoría nos hablan de experiencias, consejos, lo bueno, lo malo, quién tiene la culpa, en fin. Diversos puntos de vista sobre un mismo tema, cada uno con su verdad o su intención. Los leemos, nos emocionamos, los compartimos y ahí queda todo, sigues tu día como si nada ha cambiado ¿Sabes por qué? Porque al fin y al cabo ninguno de esos textos está basado en tu experiencia. Quizás pueden ayudarte, hacerte sentir de una manera o de otra, pero con el tiempo todo eso se olvida y ahí estás nuevamente sintiéndote igual, actuando de la misma manera, luchando por ser un poco más feliz lejos de tu país, de tu gente, de tus raíces.  Ahí sigues tú, intentando reconstruir una vida con las oportunidades que se te presentan por fuera, dejando completamente a un lado todo el trabajo interior.
    Llena tu vida de conciencia, enfócate en vivir más y más en el presente, en el ahora. Cuando estés comiendo, sé consciente de que estás comiendo. Cuando camines sabes que estás caminando. El único momento real es el ahora – el pasado se ha ido para siempre y el futuro todavía no ha llegado. Por lo tanto, trabaja en limpiar tu mente de preocupaciones, ilusiones y extrapolaciones.
    El migrante no es ningún afortunado, pero a largo plazo podría ser el más afortunado del mundo con la tristeza de la distancia y la fortuna del descubrimiento. La vida está compuesta de cambios constantes y sólo de ti depende sacarle jugo a la vida estés donde estés y hayas elegido lo que hayas elegido. Es casi imposible planificar un futuro y cumplirlo punto por punto, así que si la vida te llevó lejos de tu territorio conocido, aprovecha la circunstancia para descubrir dentro de tu ser la patria, la familia y el hogar que necesitas para ser feliz. Aprovecha para descubrir la capacidad que todos tenemos para sobrevivir y crear la vida que nos llena, que nos hace sonreír por dentro y por fuera.
    Aprovecha para descubrir que la felicidad está dentro de cada uno y no depende de las circunstancias que te rodean. Cada día es tu oportunidad para crear tu propio mundo, y esto es aún más real en el migrante. El bienestar es un signo que evidencia de que nuestra vida está yendo por caminos adecuados, correctos, mientras que el pesimismo o el mal estar nos avisa de que algo está marchando mal y que depende del manejo adecuado de nuestra conciencia para cambiarlo, así que adelante, tú tienes más que nadie el pasaporte que necesitas para tu propio país de la felicidad.

    Cecy Cruz Coach –Teraputa- Conferenciante Energética y Emocional. terapiasenergeticaemocional@gmail.com Móvil 627-699-794

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