Editorial 482: Mirar la realidad con objetividad alejados de los estigmas

Recientemente he solicitado al área de prensa de la Conselleria de salut del Govern balear algunos datos relacionados con la inmigración, concretamente, me gustaría realizar un extenso reportaje con cifras incluidas de médicos llegados de afuera que trabajan en los diferentes Pacs de las Islas, estoy seguro que nos sorprenderíamos.

Es una tarea a la que nadie se ha dado por investigar, pero a bote pronto, puedo afirmar por la gran cantidad de profesionales de la salud que conozco en diferentes centros de salud pública, el porcentaje sería superior a lo que nos imaginamos. Lo mismo podría decir de los inmigrantes que están en las filas de las Fuerzas de Seguridad del Estado, conozco guardias civiles, policías nacionales y locales, hijos de inmigrantes nacidos en las Islas, o llegados desde pequeños con sus padres.

En el primer año de fundación de este periódico, 2003, también publicamos un reportaje sobre la cantidad de latinoamericanos de las nuevas generaciones del Ejército en Mallorca, seguramente militares que provienen de varias culturas. Nada mejor que las cifras para hablar sobre la realidad, pero el estar a pie de calle en el día a día, aunque no sean fuentes oficiales, te acercan a personas con conocimiento de estos temas y puedes ir visualizando a una realidad que está ahí, pero de la que nada o poco se habla. En el ámbito empresarial, también sería interesante obtener los datos de empresarios de la construcción y restauración de origen inmigrante que llevan con éxitos sus negocios, generando empleo, aportando a las arcas de la Seguridad Social y al fisco. Restaurantes regentados por gente de Sudamérica, que amplían su marca con la apertura de nuevos locales y las repercusiones positivas para la economía balear, basta con darse un salto a PalmaActiva en las diferentes actividades empresariales que se ponen en marcha de cara al empresariado en general, no es de un secreto que al llegar a las conferencias nos encontremos con gente de diferentes acentos e idiomas para sacar conclusiones del aporte de esas personas al estado de bienestar.

Con estos ejemplos, no se trata de diferenciar en negativo a las personas por nacionalidades, al contrario, es darle un valor en positivo a aquello que nunca sale en los medios tradicionales, ni mucho en redes sociales, que dicho sea, se están convirtiendo en una cloaca de depredadores donde se esparce odio y resentimiento con la anuencia de políticos de todas las tendencias. Líderes que desayunan, meriendan, comen y cenan con la descalificación y el desprecio por los demás; en definitiva es la repetición de la repetidera; discursos que parecen discos rayados que se vuelven desgastantes y cansinos para quienes emplean el sentido común.

Y es tan simple como decir que todos somos ciudadanos del mundo, y que la persona que delinque debe ser castigada, en el caso de quienes vienen a hacer fechorías deben ser deportados, completamente de acuerdo, no es que perjudique únicamente a unos y a otros no, nos afecta a todos.

Con el malhechor sea de la nacionalidad que sea, no se debe tener ningún tipo de contemplación, no representa a la inmigración, no identifica a la inmensa mayoría de los que vienen a hacer las cosas bien a este país, o a cualquier otro que lo acoge. Las leyes deben cambiar, no hay que ser flexible con quien entra a un país a delinquir, pero también es cierto que no se puede meter a todos los inmigrantes en el mismo saco y aprovechar a vísperas de un año electoral de que la inmigración sea el epicentro de todo un programa electoral de los partidos políticos. ¡Ni victimismo, ni satanización, así de simple!

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