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jueves, mayo 30, 2024
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    Domingo de Ramos en la Catedral de Mallorca

    Por Agència Balèria

    Palmas y olivos para celebrar el preludio de la Semana Santa y, a la vez, la culminación de un itinerario cuaresmal iniciado el Miércoles de Ceniza. Es el Domingo de Ramos, que en la Seu, como en todas las iglesias de Mallorca y en todo el mundo se celebró con solemnidad. Un día que empieza con aclamaciones de triunfo y culmina con la más grande de las alegrías, y una semana que tiene que merecer llegar a este punto culminante por la contemplación del misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

    La celebración, en la cual participó el coro de los Vermells de la Seu y los canonges, se inició en el patio del Palacio Episcopal donde el obispo Mons. Sebastià Taltavull esparció los ramos con agua bendita, iniciando la Semana Santa de este año, volviendo a la normalidad. En la monición de entrada, se manifestó: “nuestra voluntad de seguir Jesús en el camino de su cruz y de su gloria. Acompañamos el Señor que entra en la ciudad santa de Jerusalén, con espíritu de fe, escuchando a un coro creyendo su Palabra y compartiendo los mismos sentimientos de nuestro Salvador en estos días santos”.

    Un vez empezada la Eucaristía en la Seu, el obispo Sebastià, en su homilía, recordó el misterio del amor que el relato de la Pasión contiene: “la mirada va dirigida a Jesús, en tanto en cuanto es perseguido, entregado a la tortura y a la muerte, a la vez que se identifica con todas las personas que sufren la misma injusticia. Esta experiencia de abandono lo hace exclamar con dolor «Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?» (salmo 21). Es dentro de esta angustiosa situación que se nos tiene que abrir el corazón a la esperanza, a pesar de que a alguien le parezca casi imposible debido al momento de deterioro humano y social que vivimos. Contemplamos la expresión de Jesús reviviendo el abandono de los suyos; es la actitud valiente y radical. Así nos va preparando para el trago final cuando dirá «Todo se ha cumplido!». Ahora, solo queda que, contemplando a Jesús en la Cruz y contemplando desde Él los crucificados por la violencia de la guerra y tantos otros atropellos a la dignidad humana, nos dejemos atraer por Él, nos hagamos cargo de como hacer brotar signos de vida, verdaderos signos de Resurrección”.

    El Domingo de Ramos marca el pórtico de unos días centrados en la Pasión de Cristo, ante la cual el Obispo Sebastià nos invita a hacer plegaria silenciosa y contemplativa “a mantener viva la esperanza. El plan de Dios se ha realizado desde que Jesús ha resucitado, y lo podemos celebrar. La Semana Santa es el itinerario que nos conduce”.

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